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mercredi 16 juillet 2014

BCE enmascara la flexibilizacion

El BCE enmascara la flexibilización cuantitativa en forma de préstamos a los hogares

El billon prometido a la economía podrían ser secuestrados por los bancos en la compra de otros valores, tal como lo hizo la Fed adquiriendo bonos en el mercado secundario con el objetivo de debilitar al euro y empuje la recuperación. El único requisito no es para reducir el crédito

MAURIZIO RICCI

El BCE enmasca la flexibilización cuantitativa en forma de préstamos a los hogares Mario Draghi


ROMA - Hasta un billon de euros para una economía hambrienta de crédito, promete Mario Draghi en Frankfurt. Una quinta parte de ese dinero, hasta € 200 mil millones en dos años - dice Visco de Roma - podría ser utilizada por los bancos italianos para nuestras industrias. Además, dice el gobernador del Banco de Italia, las nuevas normas de garantía de los préstamos que se pagarán, podrían añadir otro € 120 mil millones a los fondos disponibles para la recuperación de la economía real.
Las decisiones adoptadas por el BCE hace un mes, en una palabra, deben hacer llover un torrente de préstamos a empresas y familias y no, como fue el caso en 2011, en las arcas de los países endeudados. Por esta razón hablamos de las operaciones de liquidez "dirigida". Pero, ¿es así? Muchos dudan de él, y llegan a la conclusión de que este dinero va a terminar en la compra de los BTP y Bonos. Tal vez, sin embargo,  También podría servir eso y que alguien cree que el BCE sabe muy bien lo que hace.

El problema no son las medidas adoptadas en junio, pero los mecanismos de prestaciones técnicas que el BCE ha anunciado hace sólo unos días. Que los observadores diferentes, mientras los economistas Lavoce.info, el Wall Street Journal, los analistas de Royal Bank of Scotland definir todo "muy generosa" para los bancos.
Hay dos puntos en litigio o controversia.

En primer lugar, la liquidez se ha diseñado para llegar a las empresas y los hogares, sino en cualquier parte del usuario del BCE determina la oferta de dinero ,
al hecho de que, en efecto, el mismo dinero se envía a la economía real. Los bancos pueden hacer lo que quieran. Lo único que tenemos que demostrar es que, al mismo tiempo, sus préstamos a entidades no financieras, en general, han aumentado. Sólo una ráfaga de recuperación porque los préstamos se incrementará, sin embargo, el dinero del BCE

En segundo lugar, con el fin de evitar una multa, a saber, la obligación de devolver el dinero del BCE  después de dos años, en vez de cuatro (sanción, sin embargo, que no aparece dramáticos) los bancos deberán demostrar que cumplen un parámetro. Es decir, el flujo de la nueva economía de préstamos debe ser mayor que un mínimo de crecimiento. Este punto de referencia, sin embargo, no es la misma para todos. Los bancos, en los últimos doce meses, que ya aumentaron los préstamos y se limitarán a mantener sin cambios la cantidad. El punto de referencia es que hay que superar, es decir, cero. Los bancos, sin embargo, han disminuido en los préstamos año pasado (como en Italia) se puede seguir reduciendo de acuerdo a la tendencia anterior durante un año y luego guardarlas para el año siguiente.

El punto de referencia es menor que cero. La conclusión general de que los expertos se basan en el documento técnico del BCE es que los prestamistas simplemente no racionan el crédito en los próximos meses para ser elegibles para financiamiento en Frankfurt, la tasa ventajosa de 0,25 por ciento. Con eso, si quieren, pueden comprar el italiano o el español Bonos BTP que hacen que el 2,87 o el 2,75 por ciento. Difícil resistirse a la tentación de bolsillo, sin esfuerzo, un diferencial del 2,5 por ciento.

En definitiva, la misma especulación en 2012 que probablemente ha salvado el euro, pero a costa de lo que hace aún más asfixiante abrazo entre los bancos y la deuda pública. Y, sin embargo, los efectos pueden no ser todos negativos. Los americanos, que son más expertos en el ojo, señalan que, al final, la operación puesta en marcha por el Banco Central Europeo, con los procedimientos técnicos sólo especificados, es una especie de versión europea de la flexibilización cuantitativa de la Fed adoptado en los Estados Unidos: el dinero banco central se utilizan para comprar bonos del gobierno (no importa ya sea público o privado). La diferencia es que, en Europa, las compras se hacen por los bancos en lugar de por el banco central. 

Los efectos? La transacción provocara y crecerán (se hincharán) los activos del Banco Central, y probablemente como consecuencia el euro se debilitará, sobre todo si, mientras tanto, se cerrará la flexibilización cuantitativa EE.UU. y la Fed subirá las tasas.
Un euro más débil significa más exportaciones e importaciones (por la devaluación de la moneda) más caros, lo que debería alimentar un poco la inflación.

En resumen, la flexibilización cuantitativa en la que el Comité Ejecutivo del BCE discutida durante meses se llevaría a cabo a través de la puerta de atrás y sin decirle a nadie.

Es posible que Draghi y el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, no lo han notado.

(13 de julio de 2014)

jeudi 5 juin 2014

Ajustes

El BCE inyectará 400.000 millones de euros para reactivar el crédito

El Banco Central Europeo baja los tipos de interés al mínimo histórico del 0,15% y se convierte en el primer gran supervisor del mundo en castigar los depósitos de los bancos en Fráncfort


FOTOGRAFÍA: EFE / VÍDEO: EL PAÍS LIVE!
Dos disparos secos para empezar. El Banco Central Europeo (BCE)acaba de rebajar los tipos de interés oficiales desde el 0,25% al 0,15%—el mínimo en sus 15 años de existencia— y se ha convertido en el primero de los grandes bancos centrales del mundo en imponer una tasa negativa (del 0,10%) a los depósitos que la banca mantiene en Fráncfort: el equivalente a un impuesto a los bancos que dejen el dinero en la ventanilla en lugar de ponerlo a circular. Solo Dinamarca y Suecia habían hecho en el pasado algo parecido.
Tras el anuncio de los tipos, el presidente del BCE, Mario Draghi, ha comenzado su comparecencia para explicar más medidas contra el riesgo de deflación en la zona euro. Habrá una gran inyección de liquidez de 400.000 millones de euros destinados a créditos a la economía real, y que no podrán usarse ni para hipotecas o préstamos al sector público. Además, Draghi ha anunciado el final del drenaje de liquidez para compensar las compras de bonos soberanos y preparativos para la compra de activos. Los efectos no se han hecho esperar: el euro ha caído nada más conocerse las medidas del BCE y las Bolsas celebran la noticia.

Todos los ojos estaban puestos en el BCE porque se esperaba que Draghi apretara el gatillo en su comparecencia ante la prensa con otras medidas de mayor calado más allá de los tipos, destinadas a desatascar el crédito a medio plazo y, a corto, a debilitar el euro. Así ha sido: habrá nueva barra libre de liquidez de 400.000 millones de euros, con vínculos que obliguen a los bancos que beban de esa copa a prestar el dinero a la economía real, sin que pueda ser usado para créditos hipotecarios ni préstamos al sector público, según ha especificado el presidente del BCE. Serán inyecciones de liquidez, a devolver en septiembre de 2018, y la banca podrá pedir hasta tres veces el dinero destinado a préstamos a particulares y empresas. Los bancos tendrán derecho a solicitar, en un principio, el equivalente al 7% de la cantidad total que conforme su cartera de préstamos al sector privado (también excluyendo hipotecas) de la zona euro, tomando como referencia su balance a 30 de abril de 2014.
Para acceder a esos 400.000 millones, se llevarán a cabo dos subastas para la banca en septiembre y diciembre de 2014. Además, desde marzo 2015 y hasta junio 2016 habrá también subastas trimestrales en las que las entidades podrán solicitar hasta tres veces la cantidad de su capacidad de financiación del sector privado. Los intereses serán los de referencia en el BCE (variables según las decisiones que tome el organismo) más un margen fijo de 10 puntos básicos. Es decir, que ahora serían del 0,25%. 24 meses después de recibir el crédito, los bancos podrán empezar a devolverlo. "habrá varias disposiciones que tendrán como objetivo garantizar que los fondos den apoyo a la economía real", ha advertido Draghi. Para empezar, las entidades que no hayan cumplido determinados niveles de facilidad de crédito a la economía real, serán obligadas a pagar los préstamos en septiembre de 2016.

También habrá otras medidas, como el final del drenaje de liquidez para compensar las compras de bonos soberanos. Hasta ahora, el BCE contrarrestaba la adquisición de estos títulos en el mercado secundario, operación con la que inyectaba dinero, con la venta de otro tipo de activos por el mismo valor. Ahora dejará de esterilizar la compra de bonos públicos, lo que supone la inyección de unos 165.000 millones de euros en la economía, y también un aumento en la misma proporción del balance del banco central.
El BCE también ha iniciado los preparativos para la compra de títulos respaldados por activos, las compras de activos a gran escala (quantitative easing, en la jerga anglosajona característica de los banqueros centrales). Es una manera de intervenir directamente en el crédito, sorteando la intermediación bancaria, que el banco central pretende focalizar en los títulos de deuda del sector privado.
El banco central abandona así ocho largos meses de inactividad en los que la inflación ha caído hasta la zona de riesgo –con el IPC en el 0,5%, muy lejos del objetivo del 2%, y riesgos de mayores caídas--, con una recuperación diabólicamente lenta –el PIB de la eurozona creció el 0,2% en el primer trimestre--, con el paro en máximos y, en fin, con escasas expectativas de salir de ese túnel mientras el crédito caiga y siga asfixiando a miles de empresas viables.
Hay en el último lustro una polución de sintagmas que contienen el adjetivo “histórico” vinculado a las decisiones del BCE. Pero es cierto que los recortes de tipos de este jueves (tanto el del precio oficial del dinero como el de la tasa de depósitos) son, una vez más, “históricos”. Los tipos negativos adentran al BCE en aguas desconocidas. Pero apenas tendrán efectos reales: son más un signo, un símbolo de que el Eurobanco puede ir más lejos que una herramienta efectiva, con los tipos de interés (la medida del miedo en una economía) muy cerca de la zona cero desde hace ya mucho tiempo.

Hoy era un día clave para el todopoderoso Mario Draghi, que junto a la canciller Angela Merkel se ha erigido como el principal gestor de la crisis del euro y que debe satisfacer las enormes expectativas en los mercados de divisas, de renta variable, deuda pública y de casi todo lo demás. La caja de herramientas del BCE es conocida y las medidas fundamentales están descontadas, por lo que buena parte de su impacto depende del lenguaje utilizado por el jefe del BCE, un auténtico maestro del teatrillo de las intervenciones de política monetaria verbales. Una crisis que, a la vista de la enésima ronda de medidas excepcionales, inéditas, extraordinarias e “históricas”, dista mucho de haberse acabado. A pesar del optimismo profesional en Bruselas, en algunas capitales y, de vez en cuando, en la mismísima Fráncfort.

mardi 3 juin 2014

BCE

El BCE bajará tipos y dará liquidez a la banca para que abra el grifo del crédito

La Comisión Europea considera que sería irresponsable aplazar más las decisiones



Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo / INTS KALNINS (REUTERS)

Habrá rebaja de tipos de interés. Y habrá medidas de liquidez para los bancos vinculadas a la concesión de créditos. El Banco Central Europeo (BCE) anunciará el jueves, según las fuentes consultadas, una bajada del precio oficial del dinero hasta el mínimo histórico y se convertirá en el primero de los grandes bancos centrales del mundo en cobrar a las entidades financieras por dejar su dinero en la ventanilla de Fráncfort. El jefe del Eurobanco, Mario Draghi, avanzó en mayo que no aplazará más la activación de un paquete de medidas, tras más de medio año de vanas promesas y con un panorama cada vez más japonés: la inflación ha caído al 0,7%, lejos del objetivo del 2%; el crédito sigue cayendo, y el euro está fortísimo y complica una salida de la crisis decepcionante y lenta. Con esos riesgos en el horizonte, y como complemento del recorte de tipos —que tiene un efecto muy limitado tan cerca ya del 0%—, el BCE tiene listas también nuevas medidas de liquidez para la banca, vinculadas a que las entidades abran de una vez el grifo del crédito, según las fuentes consultadas en Fráncfort y en dos de los grandes bancos centrales nacionales.
Dejará para más adelante la compra de activos al estilo de la Reserva Federal

Después de pregonar centenares de veces que está listo para actuar, a Draghi apenas le quedan cartuchos verbales en la recámara. Su credibilidad está en juego. Debe convencer a los más escépticos de que, esta vez sí, va a apretar el gatillo, y de que una vez lo haga sus armas tendrán suficiente potencia de fuego como para evitar que la inflación se enquiste en niveles demasiado bajos durante demasiado tiempo. La semana pasada volvió a lanzar el mensaje de que disparará en junio. Fue en Sintra (Portugal), en el marco de una serie de conferencias que el Eurobanco organizó al estilo de las de la Reserva Federal en Jackson Hole, en las montañas de Wyoming. Allí, Draghi alertó sobre “una espiral negativa de baja inflación y expectativas cada vez peores”, y de la “debilidad del crédito, que contribuye a la fragilidad de la recuperación y añade tensión desinflacionista”.
No será sencillo. No es fácil tirar hacia arriba de los precios, debilitar el euro y desatascar el crédito de una tacada, y menos en un entorno de crecimiento cero y con los bancos, las familias y los Estados endeudados hasta las cejas. La clave es el tempo y el grado de efectividad de las balas que le quedan al italiano en la recámara. En cuanto a la secuencia, según las fuentes consultadas, el BCE podría aprobar el jueves una tríada de medidas, e incluso preanunciar las compras de créditos titulizados a pymes para 2015. Dejará así para más adelante, y solo si las cosas se tuercen, el botón nuclear: las compras de activos a la americana, el denominado quantitative easing. No hay mayoría en el consejo del BCE para dar ese paso. “Para que eso ocurriera, sería necesario que la coyuntura económica y las expectativas de inflación evolucionaran mucho peor”, señaló en mayo el economista jefe del BCE, Peter Praet. El jefe del Bundesbank, Jens Weidmann, se opone con fiereza a esa opción, que se debatió en una reunión hace unos días en Fráncfort previa al consejo de junio.

Fuente: Thomson Reuters Datastream. / EL PAÍS
La primera medida que anunciará el jueves es la más obvia: reducir los tipos de interés oficiales —que llevan ocho meses en el mínimo histórico del 0,25%— y dejarlos más cerca aún del 0%. Se trata de una decisión con un efecto más simbólico que real. Pero iría acompañada de una segunda rebaja de más calado: la imposición de tipos de interés ligeramente negativos (en torno al -0,1%) a los depósitos de las entidades en el BCE. Con ese castigo, Draghi quiere incentivar a la banca a que financie negocios rentables, ante la constatación de que el crédito no acaba de fluir desde un sistema financiero que lleva un lustro en el taller de reparaciones. Acusado de ser demasiado conservador, el BCE sería el primero entre los grandes bancos centrales en dar ese paso. Aunque en Fráncfort la banca solo deja ya 20.000 millones, que volarán tan pronto como se anuncie la tasa negativa.
La tercera medida es la más ambiciosa, la que el BCE guarda bajo siete llaves y la que sí puede ayudar más a desatascar el crédito. Draghi planea una línea de liquidez a largo plazo a las entidades financieras —una nueva barra libre, como las dos que activó a finales de 2011—, a plazo fijo: un mínimo de dos y un máximo de cuatro años, según las fuentes consultadas. En esta ocasión, señalan fuentes del Bundesbank, estaría condicionada a que los bancos que acudan a Fráncfort dediquen ese dinero a dar préstamos, al estilo de lo que hizo en su día el Banco de Inglaterra. La efectividad de esa condición es dudosa, a la vista de lo sucedido en Reino Unido. Pero el mensaje al mercado sería rotundo.
Más allá de su alcance, la importancia de ese paquete radica en que permitirá calibrar los apoyos de Draghi, que cuenta ya, según fuentes financieras, con el respaldo del Bundesbank, guardián de las esencias ortodoxas de la política monetaria. Los alemanes consideran que la contención de los precios en el sur, que en algunos casos bordea la deflación, forma parte del ajuste imprescindible. El problema es que los precios apenas crecen en Alemania, y eso dificulta todo el proceso: por eso en esta ocasión el Bundesbank no votará en contra de medidas no convencionales. Se trata de un sí poco entusiasta, pero de un sí al fin y al cabo.
Alemania no frenará las medidas, pese a que no considera que haya problemas de deflación en el sur de Europa

La presión arrecia. El G-20 el FMI y la Comisión reclaman a Draghi que pase a la acción y se deje de buenas palabras. Los planes de Fráncfort eran confiar en que la recuperación pusiera paulatinamente las cosas en su sitio para no hacer nada hasta otoño: hasta que estén listos los resultados de los exámenes a la banca, su gran obsesión este año. Pero los datos se han ido torciendo. La evolución del crédito es mala, los indicadores de liquidez se acercan a zona de peligro, la inflación es preocupante y los resultados de las elecciones europeas, con el ascenso de los partidos radicales, activan las alarmas políticas.
“La probabilidad de deflación podrá ser mayor o menor, pero estamos en zona de riesgo y sería irresponsable aplazar más las decisiones”, señala una alta fuente de la Comisión. En la misma línea van los analistas. “Se puede dar por hecho que habrá rebajas de tipos y liquidez para la banca a cambio de préstamos”, dice Guntram Wolf, de Bruegel. Daniel Gros, del CEPS, ve menos claro algún tipo de pre anuncio sobre las compras de paquetes de préstamos a pymes (los denominados ABS) a partir de 2015: “Ese mercado es aún limitado; debe haber cambios regulatorios y una señal del BCE para que el sistema financiero lo desarrolle”. Francesco Papadia, ex directivo del Euro banco, añade que el plan de Draghi está cantado, pero el diablo está en los detalles. “Lo esencial son los matices de la barra libre de liquidez a cambio de que la banca dé crédito. Si además Draghi logra apoyo para anunciar compras de paquetes de crédito a las pymes, eso ayudaría a relajar el euro”, afirma. Y ese es el primer objetivo a la corta: tirar a la baja del euro.





jeudi 15 mai 2014

Posibles medidas

Draghi ultima un paquete de medidas pese a la división en la cúpula del BCE

El Bundesbank alemán presiona para retrasar las grandes compras de activos


Mario Draghi el pasado 8 de mayo. / J. JUINEN  (BLOOMBERG)
"Cuéntemelo usted", respondía la semana pasada uno de los consejeros ejecutivos del Banco Central Europeo (BCE) en Bruselas a la pregunta de qué va a pasar en junio. El lío en el Eurobanco es sensacional. Su jefe, Mario Draghi, se ha comprometido a activar medidas en la próxima reunión, ante un panorama preocupante que combina pésimos datos de inflación desde el pasado noviembre, una recuperación frágil y un euro fuerte como una roca, en torno a los 1,40 dólares por unidad a pesar de las sucesivas salvas de intervenciones verbales de Fráncfort, que cada vez impresionan menos a los mercados. Pero en el BCE no hay consenso acerca de qué puede suceder exactamente. El Bundesbank (el banco central alemán) lleva días marcando la línea roja: no habrá compra de activos a la americana al menos hasta el otoño, tras los exámenes al sector bancario, y sólo si las cosas se tuercen. El resto del paquete de medidas está relativamente abierto, según las fuentes consultadas en Fráncfort y a juzgar por la retahíla de declaraciones de los consejeros del BCE en los últimos días, una cacofonía de voces que recuerda los peores tiempos de la crisis europea y que, a la postre, tiene al Eurobanco en medio de una preocupante parálisis.

El BCE trabaja en algún anuncio adicional para presentar un paquete más amplio que refuerce su credibilidad. Pero ahí las diversas fuentes consultadas difieren. Dentro de la caja de herramientas de la entidad, Draghi y los suyos sopesan varias medidas de liquidez, entre las que destaca la posibilidad de una barra libre de dinero a tres años y a tipos de interés fijos, vinculada a algún tipo de obligación para que la banca use esos fondos para prestar. Está también sobre la mesa la posibilidad de preanunciar las compras de activos titulizados —los denominados ABS, un mercado que se ha quedado muy reducido a raíz de la crisis— para dentro de medio año. El BCE ya trabaja en los detalles de esa propuesta, pero no han trascendido ni las cantidades ni los activos que finalmente se van a adquirir; ni siquiera está claro quién se hace cargo del riesgo (aunque lo más probable es que sean los bancos centrales nacionales).
El BCE bajará los tipos de interés oficiales en junio hasta rozar el 0%, y situará los tipos de depósito en negativo, de manera que las entidades financieras tengan que pagar intereses por dejar el dinero inmóvil en la ventanilla de Fráncfort. Se trata de una medida con un efecto directo limitado —a juzgar por experiencias anteriores, en Suecia y Dinamarca—, pero que busca dar una señal inequívoca de que Draghi está dispuesto a todo, tras medio año de vagas promesas. Habrá alguna medida más como complemento, pero a partir de la bajada de tipos lo demás entra dentro del pantanoso terreno de las especulaciones.

Ese incremento del 0,7% es todavía inferior al 1% que, según Draghi, delimita la “zona de peligro”. Los analistas anticipan, además, que la cotización del petróleo volverá a presionar a la baja la inflación en los meses venideros. En España, el índice armonizado escapó del negativo (la tasa anual pasó del -0,1% de marzo al 0,4% en abril), impulsado también por las variaciones en el recibo eléctrico. En Francia (del 0,7% al 0,8%) y Alemania (del 0,9% al 1,1%), subidas fueron más contenidas.
Todo ese debate corre en paralelo a las primeras estimaciones oficiales de cómo evolucionaron los precios en abril, unas estimaciones que subrayan el escenario de baja inflación que el propio BCE viene anticipando en sus previsiones. Los datos de España, Francia y Alemania, conocidos este miércoles, confirman que se registró un ligero repunte en los precios en tasa anual, tanto por el efecto de la Semana Santa en los servicios (en 2013 fue en marzo), como por la evolución de los productos energéticos. Son datos compatibles con el indicador adelantado que publicó Eurostat hace dos semanas, en el que predecía un avance de la inflación en la eurozona del 0,5% al 0,7%.

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jeudi 8 mai 2014

Draghi

Draghi sugiere que el BCE está listo para actuar en junio y hace caer el euro

El presidente del BCE se revuelve contra las presiones de Francia

Advierte de que las peticiones de los Gobiernos dañan su credibilidad

El instituto emisor tiene que publicar sus nuevas previsiones el próximo mes


 Madrid 8 MAY 2014 - 15:18 CET


Mario Draghi, presidente del BCE. / RALPH ORLOWSKI (BLOOMBERG)
El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener durante un mes más —y ya van seis— los tipos de interés en el mínimo del 0,25% pese a la baja inflación y la fortaleza del euro, que antes de conocerse la decisión del instituto emisor había tocado máximos desde octubre de 2011. Sin embargo, la moneda europea se ha debilitado después de que el presidente del BCE, Mario Draghi, apuntase a que está listo para actuar en junio relajando la política monetaria con alguna medida como una posible rebaja de tipos.
Además, Mario Draghi se ha revuelto contra la presión de algunos de los países socios, especialmente Francia, que le reclaman que frene la escalada de la divisa para facilitar la recuperación. "Si —las presiones del Gobierno francés— se entienden como una amenaza, dañará nuestra credibilidad", ha advertido el presidente del BCE.
La fuerte revalorización del euro es, junto a la baja inflación, uno de los grandes factores de riesgo contra la recuperación. Y, por ello, también es uno de los problemas que podrían llevar a Draghi a pasar a la acción. Sin embargo, de momento, el banquero italiano sigue recurriendo solo a las palabras para intentar reconducir la situación.
"El consejo ejecutivo se siente cómodo para actuar en junio si fuera necesario", ha dicho Draghi en referencia a que el BCE tiene previsto actualizar su cuadro de proyecciones económicas el próximo mes y tras referirse a los debates en su seno sobre la toma de decisiones adicionales.  En esta revisión, la institución se verá obligada a asumir que la inflación en la eurozona no repunta. "El consejo está unido" en que la si la situación empeora, habrá que estudiar medidas no convencionales, ha reiterado por segundo mes Draghi, que ha admitido que han discutido ampliamente sobre la baja inflación y ha reconocido que un euro fuerte es una "seria preocupación". Tras sus palabras, la moneda ha cambiado de tendencia y ha empezado a bajar levemente, pasando de los 1,3993 a bajar de los 1,390.
El último dato de inflación, correspondiente a abril, arrojó una tasa del 0,7%, por encima del 0,5% de marzo pero todavía muy lejos del objetivo de acercarse al 2%. También, sigue en lo que Draghi calificó como "zona de peligro" al seguir por debajo del 1%. Sin embargo, el presidente del BCE ha insistido este jueves en que tanto en el tema de la inflación como en el del tipo de cambio no existe una línea de riesgo que dispare automáticamente las medidas del BCE.
Fuentes del BCE en Fráncfort ya explicaron a este diario que si la inflación no repunta y el euro sigue fuerte, el Eurobanco podría activar en junio la primera fase de su plan. Se trata de una ligera rebaja de los tipos de interés desde el 0,25% hasta el 0,15%. Esta decisión podría venir acompañada de una medida extraordinaria: situar la tasa de depósito en territorio negativo, de manera que los bancos tengan que pagar por dejar el dinero en el BCE.
La segunda fase de la respuesta del BCE pasaría por activar la compra de activos, según un consejero de un banco central. Esta medida, similar a la que pusieron en marcha hace tiempo en EE UU y Reino Unido, se retrasaría en cualquier caso a que concluyan las pruebas de esfuerzo a la banca europeas. Con ello, la decisión no llegaría hasta pasado el verano.

mardi 6 mai 2014

Presión en UE

Europa mete presión a Draghi

La Comisión alerta de los riesgos de la baja inflación y la fortaleza del euro para la recuperación

El Eurogrupo debate los efectos del nivel de precios y del tipo de cambio


Draghi y los ministros de Economía de Irlanda y Finlandia, este lunes en Bruselas. / F. L. (REUTERS)
Cuando Bill Gates entra en un bar todos los parroquianos se vuelven estadísticamente millonarios; con la llegada de Gates, su renta per cápita se eleva de forma exponencial. La Comisión Europea presentó este lunes sus previsiones de primavera, en las que destaca ese mismo efecto Bill Gates: la recuperación se afianza en el continente —aunque sigue siendo tímida y apenas da signos de mejora en lo laboral—, pero la salida del túnel va por barrios. La fractura norte-sur es cada vez más profunda.

Dentro de esa macedonia confusa que son las previsiones de la Comisión cabe espigar media docena de cifras. La recuperación toma cuerpo (la eurozona crecerá el 1,2% este año y el 1,7% en 2015), pero esos números siguen lejos de los de EE UU. “La reactivación ha echado raíces: los déficits bajan, las inversiones repuntan y lo más importante, la situación del empleo comienza a mejorar”, subrayó el vicepresidente económico, Siim Kallas.La economía europea cuenta una historia de dos reactivaciones: Alemania y sus satélites viven una crisis estupenda; la periferia, a la que Francia e Italia empiezan a acercarse en algún capítulo, presenta cifras más grises, un alivio desesperadamente lento y un horizonte cargado de nubes. Tanto esos pronósticos de la Comisión como la reunión del Eurogrupo giraron en torno a algo parecido a meter un dedo en el ojo del jefe del BCE, Mario Draghi: el Ejecutivo comunitario y los socios del euro alertan de los efectos del largo periodo de baja inflación que viene, y del fuerte tipo de cambio del euro, sobre la recuperación de baja intensidad europea.
La Comisión es la última de una larga lista de instituciones internacionales obligadas a revisar a la baja las previsiones europeas de inflación, que no deja de dar sorpresas negativas desde noviembre. Elíndice de precios subirá apenas el 0,8% este año y el 1,2% el próximo, por debajo de los pronósticos de otoño y lejos del objetivo del BCE, ese “cerca del 2%” que Fráncfort incumplirá durante al menos dos años. Bruselas ni siquiera descarta el riesgo de deflación, que considera “muy lejano”. A las tensiones a la baja achacables a la débil demanda, los precios energéticos o los problemas en los emergentes se suma un euro fuerte que levanta ampollas en algunas capitales: Bruselas calcula que la apreciación de la moneda única en 2013, un 6%, restó tres décimas a la inflación. Eso es lo más cerca que puede estar la Comisión de presionar al BCE, que no acepta consejos de ningún tipo escudándose en su sacrosanta independencia.Frente a ese lenguaje sedante, el informe admite que la salida de la crisis está plagada de obstáculos, desde las dudas sobre la banca hasta los efectos de la desaceleración de los países emergentes, la crisis ucrania o la futura reestructuración de la deuda en Grecia. Y llega por fin a Europa tras una cura de austeridad sensacional que ha provocado una doble recesión, pero llegaprácticamente sin empleo (el paro apenas baja este año y el próximo; la media seguirá por encima del 11%, con picos dignos de gran depresión en Grecia y España), con la deuda pública disparada (rozando el 90% del PIB, al haberse aplicado recortes en plena recesión y por las ayudas a la banca) y con grandes dudas sobre el nivel de precios.
Pero lo preocupante de esas cifras es lo mucho que difieren en Berlín o Ámsterdam respecto a las de Madrid o Atenas, y ya incluso a las de París o Roma: eso hace más difícil el papel del BCE y las recetas de política económica.

Los debates sobre la baja inflación y el imponente tipo de cambio del euro, aparentemente técnicos, esconden una guerra de guerrillas de alto voltaje político por las recetas económicas más adecuadas para esta fase de la crisis. Y, junto con la probable reestructuración en Grecia (otra discusión plagada de tecnicismos que esconden cuestiones políticas de gran calado), marcarán la agenda continental de los próximos meses. El primer ministro francés, Manuel Valls, dio un primer aviso de lo que viene el pasado fin de semana: el euro está “demasiado alto”, dijo, y requiere una política monetaria “más apropiada”. Berlín sacó este lunes las uñas y el portavoz de la canciller Angela Merkel, Steffen Seibert, aseguró que el tipo de cambio del euro “no es un asunto para los políticos nacionales, sino para el BCE, que no debe recibir consejos”. Los tratados desmienten al portavoz de Merkel: el euro concierne tanto a los países (artículos 119.2, 130, 138 y 219) como al BCE (si acaba afectando a la estabilidad de precios).Justo antes de que explotara la crisis, en 2008, la Comisión publicó un extenso informe en el que presentabael euro como un símbolo de unidad política y de convergencia económica (Éxitos y desafíos tras 10 años de UEM). Hoy los datos cuentan una historia bien distinta; explican con claridad por qué Europa está dividida en dos frentes: un grupo de acreedores capitaneado por Alemania al que le va estupendamente (Berlín crece al 2%, tiene un paro del 5%, un superávit comercial del 7% del PIB y la deuda pública cayendo al 70% del PIB) y un grupo de países que renquean aquí y allá: España, por ejemplo, tendrá un paro del 24% y una deuda pública del 104% en 2015, pero incluso las grandes economías se enfrentan a un camino espinoso. Francia crece la mitad y tiene un paro que duplica el de Alemania; Italia crecerá este año tres veces menos que Alemania y su deuda no bajará del 124% del PIB en 2015. Berlín ha conseguido imponer sus intereses y su particular lectura moral de la crisis, pero la situación de París y Roma anticipa nuevas batallas: Francia ha reavivado el debate sobre la necesidad de interpretar las estrictas reglas fiscales europeas con más laxitud, y encabeza la presión sobre el BCE para que cambie su política.

vendredi 25 avril 2014

Inflacion

El Banco Central Europeo asegura que actuará si empeora la baja inflación

El vicepresidente del banco central promete un programa de compra de activos

Constáncio, el vicepresidente, ve margen para más fusiones bancarias

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo / REUTERS
El Banco Central Europeo (BCE) reforzó este jueves el mensaje de que esta listo para pulsar el botón ante la baja inflación en Europa, una tendencia que analistas y organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) ven cada vez más peligrosa. Con los precios hoy por hoy avanzando a una tasa del 0,5% en la zona euro, cuando el objetivo es cercano al 2%, un empeoramiento de las expectativas justificaría “un programa de compras de activos más amplias”, según dijo el presidente del organismo europeo durante una conferencia con motivo de los 200 años del Banco de Holanda.
El BCE ya ha bajado el precio del dinero a un mínimo histórico del 0,25%, pero eso no basta para reanimar el consumo y tirar de los precios. “El limitado margen de maniobra que existe en los tipos de interés a corto plazo no será suficiente. Este sería el contexto para un programa de compra de activos más generalizado”, explicó.
En Madrid, su número dos también abordaba el tema más caliente de la política monetaria europea. “Seguimos teniendo una política acomodaticia y somos conscientes de la situación y la desviación de los objetivos”, apuntó el vicepresidente del BCE, Vítor Constáncio, durante una conferencia organizada por la Universidad de Navarra. No obstante, lamentó que “la sociedad espera demasiado de los bancos centrales, no pueden hacer todo, no tiene una varita mágica”. Respecto a los bancos, repasó la unión bancaria y la reestructuración europea y advirtió de que hay margen para más procesos de consolidación.
De momento, la liquidez está animando la inversión en la deuda pública periférica. Este jueves el Tesoro público subastó bonos a 3 y 5 años y obligaciones a 10 años por un importe total de 5.564,7 millones de euros y pagó de nuevo un mínimo histórico. En bonos a 3 años los inversores se pagó un tipo marginal del 1,036%, por debajo del 1,352% de la subasta del 20 de marzo último. A cinco años, el marginal ha pasado del 1.899% al 1,678%, su nivel más bajo por cuarta vez consecutiva.

jeudi 6 mars 2014

SE mantienen los tipos en el 0.25%

El BCE deja los tipos en el 0,25% pese al riesgo de deflación en la eurozona

Draghi augura que el ritmo de subida de los precios seguirá por debajo del 2% hasta 2016

El euro toca máximos desde octubre de 2011 tras las palabras del banquero italiano


EL PAÍS-LIVE! / REUTERS
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha reconocido este jueves que la inflación en la eurozona seguirá siendo inferior al objetivo oficial del 2% al menos hasta 2017. Pese a este escenario de precios bajos, el instituto emisor europeo ha optado por la prudencia y ha dejado los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,25% ante la certeza de que Europa ha entrado en una etapa de crecimiento.
“Las expectativas de inflación para la zona del euro a medio y largo plazo continúan ancladas firmemente en línea con nuestro objetivo de mantener la inflación en tasas inferiores, aunque próximas al 2%”, ha explicado el banquero en su tradicional rueda de prensa mensual. “En cuanto a las perspectivas a medio plazo para los precios y el crecimiento, la información y los análisis disponibles ahora confirman plenamente nuestra decisión de mantener acomodaticia la política monetaria todo el tiempo que sea necesario”, añadió el banquero.

Según el BCE, el PIB de la zona euro crecerá un 1,2% en 2014, un 1,5% en 2015 y un sólido 1,8% en 2016, más de lo que esperaba hasta ahora. Sobre la inflación, las noticias no son tan buenas. Así, ha augurado que acabará este año en torno al 1%, cuando hasta la fecha se esperaba un 1,1%, avanzará hasta el 1,3 % en 2015 y en 2016 se situará en el 1,5%, aunque no descarta que a final de este ejercicio ronde ya el 1,7%.La teoría tradicional de un banco central apunta a que si la inflación sube, se suben los tipos. Y si la inflación baja, el banco reduce el precio del dinero o, como sucede actualmente cuando el margen es reducido, no se tocan sus tasas de referencia pese a que hasta el FMI había pedido una rebaja. Para reforzar su decisión, Draghi ha pintado un futuro algo más halagador que en los meses previos. Además, también se ha remitido a unas previsiones de crecimiento más optimistas sobre la agitada vida económica de la UE.
En cualquier caso, aunque Draghi ha reconocido que estas proyecciones suponen asumir que la inflación no llegará al objetivo oficial del 2% y, por tanto, el BCE no cumplirá con su mandato, sí ha defendido que están "firmemente ancladas". Eso sí, siempre y cuando se mantengan los tipos de cambio actuales —ya a medida que hablabla Draghi el euro ha marcado máximos desde octubre de 2011 sobre los 1,384 dólares— y los precios del petróleo y la energía evolución a la baja.
"Las últimas proyecciones macroeconómicas de los expertos del BCE, que cubren el periodo hasta finales de 2016, respaldan las expectativas anteriores de un periodo largo de baja inflación, seguido por un movimiento gradual al alza de las tasas de inflación armonizada hacia niveles más cercanos al 2%", ha explicado Draghi.
La tasa de inflación en febrero llego al 0,8% y 13 de los 18 socios del euro, incluida Alemania, tienen tasas iguales o inferiores al 1%, con lo que están en ese territorio que el propio Draghi ha llegado a calificar de “zona de riesgo”.
Sobre si el escenario cambio, Draghi ha insistido en que están listos para actuar. “Seguimos de cerca la evolución en los mercados monetarios y estamos preparados para considerar todos los instrumentos a nuestro alcance. En general seguimos firmemente determinados a mantener el alto grado de política monetaria expansiva y a tomar nuevas medidas decisivas cuando sea necesario”, ha afirmado el banquero italiano.
El Presidente del BCE tampoco pudo evitar una referencia a la más reciente crisis que afecta a Europa y señaló que un agravamiento en la situación en Ucrania podría tener consecuencias “imprevisibles”. “El riesgo geopolítico en la zona puede llegar a ser sustancial con rapidez y sus consecuencias imprevisibles", dijo el banquero.