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lundi 24 février 2014

Estrategia del crecimiento

El G-20 se compromete a pisar el acelerador del crecimiento económico

El club de las economías influyentes acuerdan lanzar medidas para incrementas el aumento del PIB dos puntos porcentuales en cinco años

Los emergentes piden que la retirada de estímulos monetarios sea calibrada


El presidente del BCE, Mario Draghi, durante la cumbre del G-20 en Sidney. / DAN HIMBRECHTS (EFE)
Los ministros de Finanzas de los países más ricos y de los principales emergentes quieren dejar atrás las tinieblas de la crisis. El viento comienza a soplar, aún débil, en la buena dirección y las economías más influyentes quieren aprovechar para pisar el acelerador e impulsar la economía. Por eso, los ministros de Economía del G-20 pactaron un documento en el que acuerdan acelerar el crecimiento económico en un 2% del producto interior bruto global durante los próximos cinco años. El grupo, que ha estado reunido en Sidney este fin de semana, evitó concretar cuotas específicas para cada país.
El documento final pide a los miembros “acciones concretas” para impulsar la economía y recoge medidas como “aumentar la inversión, estimular el empleo y la participación, mejorar el comercio y promover la competencia”. Los miembros del organismo que agrupa las economías más poderosas del mundo presentarán sus planes para impulsar el crecimiento durante el encuentro de jefes de Gobierno del G-20 que se celebrará el próximo noviembre en Brisbane.

Guindos afirmó que “lo importante del mensaje es que a partir de reformas estructurales, a través de reformas en los mercados de productos y los mercados de trabajo se pueden obtener mejoras en la economía a corto o medio plazo”.El ministro de Economía español, Luis de Guindos, destacó que el objetivo de crecimiento acordado supera los dos billones de dólares (en torno a 1,4 billones de euros), lo que representa “una vez y media el tamaño de la economía española”.
Sin embargo, España no emprenderá medidas específicas para impulsar el crecimiento tras la reunión del G-20. El ministro español destacó que el Ejecutivo ya ha puesto en marcha un programa de estabilización en materia de política fiscal y se refirió al Plan Nacional de Reformas que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, repasará durante el debate sobre el estado de la nación a partir de mañana.
El plan del G-20 implicaría que el PIB español crecerá un 0,4% anual por encima del crecimiento ya previsto. El Fondo Monetario Internacional (FMI) cifró recientemente una mejoría para España de un 0,6% en 2014 y un 0,8% en 2015.
El ministro de Finanzas de Canadá, Jim Flaherty, destacó el carácter simbólico de un acuerdo que no contempla penalizaciones en caso de que los países no consigan el objetivo. “El objetivo de crecimiento debería interpretarse como una aspiración, más que como un objetivo en sí”, admitió Flaherty.

Draghi valoró que “hay varios signos esperanzadores en España, especialmente el superávit en las exportaciones y la estabilización del sistema financiero”. El gobernador del BCE se refirió a la reforma del mercado laboral y aseguró que “ha habido una mejora muy significativa respecto a hace dos años”.El gobernador del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, se escudó en su habitual prudencia y concedió que “es algo ambicioso establecer un objetivo numérico para todo el mundo”. Preguntado por las posibilidades de España de aumentar su crecimiento casi medio punto anual por encima de las previsiones actuales, Draghi reiteró que “uno puede fácilmente estar de acuerdo y compartir esta confianza en el encuentro del G-20, pero el objetivo cuantitativo es algo ambicioso”.
Pero sobre la cita de Sidney sobrevolaron también otras preocupaciones relacionadas con la inestabilidad de las divisas de los emergentes. El comunicado del G-20 recoge las tensiones entre las economías emergentes y los países desarrollados. La fuga de capitales desde Indonesia, India, Sudáfrica, Turquía o Argentina hacia EE UU tras el inicio de la retirada de estímulos de la Reserva Federal desataron una crisis en las monedas de estos países.
Las economías emergentes utilizaron el primer encuentro del G20 tras el inicio de esta crisis, el pasado verano, como escenario para expresar sus quejas y reclamar más consideración a la Fed a la hora de retirar los estímulos. “Todos estamos dispuestos a dar los pasos necesarios para mantener la estabilidad de los precios, afrontando a tiempo presiones inflacionarias y deflacionarias”, reza el documento, que aclara que “los bancos centrales mantienen su compromiso de que el establecimiento de la política monetaria continuará siendo calibrada y comunicada de forma clara”.
El G-20 traslada la idea que cambios como la retirada de estímulos “puede conducir a una volatilidad excesiva” y remarca que “aunque muchas economías están preparadas para esto, la principal respuesta es reforzar y refinar el marco de nuestra política doméstica financiera, estructural y macroeconómica”.
Otro de los habituales puntos de discusión en las cumbres de países ricos tiene que ver con la evasión fiscal de las multinacionales y el papel de los paraísos fiscales. El G-20 no aprobó medidas concretas, pero acordó llevar a la cumbre de jefes de Gobierno de Brisbane el próximo otoño “medidas efectivas, prácticas y sostenibles para implantar” un sistema estándar que permita a las autoridades de todo el mundo intercambiar información de forma automática.
El tesorero australiano, Joe Hockey, aclaró que “la discusión no es alrededor de qué países se quedan qué porcentaje de los impuestos, sino que hay un acuerdo unánime en que las empresas tienen que pagar impuestos”.

vendredi 19 juillet 2013

Rusia

El G-20 aborda un plan contra la ingeniería fiscal de las grandes empresas

“Las leyes fiscales nacionales no han ido a la par con la globalización de las corporaciones", señala la OCDE, organismo que ha elaborado el programa



El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría / YURI KOCHETKOV (EFE)
La ingeniería contable de las empresas está en el punto de mira de los gobiernos, que ven cómo multinacionales con beneficios millonarios pagan impuestos como si se tratara de pequeñas empresas. Los ministros de Economía y Finanzas del G-20, reunidos este viernes en Moscú, han presentado el plan de acción de los países de la OCDE para evitar la erosión de la base impositiva y el desplazamiento de los beneficios de las empresas multinacionales.
El plan de 15 puntos del que ha sido tradicionalmente el club de los países ricos, constituye la culminación de un intenso trabajo para transformar el sistema impositivo en el que se mueven hoy en día las empresas multinacionales, basado en convenios de doble imposición, en un engranaje de nuevas dimensiones que implica convenios multilaterales. “Las leyes fiscales nacionales no han ido a la par con la globalización de las corporaciones y la economía digital y han dejado huecos que pueden ser explotados por las corporaciones multilaterales para reducir artificialmente sus impuestos”, señala el comunicado preparado por la OCDE para la presentación del plan.

En el mundo, según dijo Gurría, existen unos 4.000 acuerdos firmados para evitar la doble imposición. El alto funcionario señaló que la cuestión es cuánto tiempo llevará renovar este mecanismo por un instrumento alternativo multilateral, una medida que exigirá liderazgo. En lo que se refiere al intercambio de información fiscal, Gurría manifestó que existen unos mil acuerdos entre los países al efecto y que se está pasando de la “información por solicitud” al “intercambio automático de intercambio de información”.El secretario general de la organización, Ángel Gurría, explicó que el plan de acción se desarrollará durante los próximos dos años y supone “un punto de inflexión en la historia de la cooperación en materia fiscal”. El plan, dijo, permitirá a los países diseñar los estandards coordinados, amplios y transparentes que necesitan para evitar la erosión de la base impositiva y el desvío de beneficios (BEPS en su abreviatura inglesa). “Las normas fiscales internacionales, muchas de las cuales datan de los años veinte, aseguran que los negocios no paguen impuestos en dos países, es decir, la doble imposición. Esto es loable, pero por desgracia, ahora estas normas están siendo indebidamente utilizadas para permitir la doble no imposición. El plan de acción aspira a poner remedio a esto, para que las multinacionales paguen también los impuestos que les corresponden”.
Gurría dijo que las multinacionales mostraban una actitud de comprensión sobre la necesidad de pasar a un nuevo sistema de control fiscal y el ministro de Finanzas de Francia, Pierre Moscovici, dijo que las multinacionales han “elaborado un know how sin precedentes” para evadir impuestos, lo que en época de crisis no se puede explicar a los ciudadanos.

vendredi 15 février 2013


Draghi: "Economia sotto le attese,
ma la situazione si sta stabilizzando"

Il governatore parla di "segnali di fiducia" dopo i dati diffusi da Eurostat, che hanno mostrato il Pil in ribasso nell'Eurozona (-0,6% nel quarto trimestre 2012). La crescita non si può fare "gonfiando i bilanci", bisogna tornare a dare credito. I tassi di cambio "non sono obiettivo politico" e tutto il "chiacchiericcio" su una possibile guerra valutaria "è autolesionista e inappropriato". Anche Lagarde: "Guerra infondata"


MILANO - "I dati sono stati più negativi di quelli che ci aspettavamo. Ma la situazione è di crescente stabilizzazione dell'attività economica, e vediamo segnali di fiducia. Assistiamo alla discesa degli spread e della volatilità e crescenti segni di fiducia". Così il governatore della Banca centrale europea, Mario Draghi, ha commentato i dati diffusi ieri da Eurostat, che per i Paesi della moneta unica ha fotografato il peggior trimestre (l'ultimo del 2012) per quanto riguarda l'andamento del Pil dal 2009. Dai mercati, ha aggiunto Draghi, stanno giungendo "segnali di normalizzazione".

Intervenendo al G20 di Mosca, Draghi ha affrontato il tema caldo del momento, cioè quello della tensione sul fronte valutario. "I tassi di cambio non sono un obiettivo politico, ma sono importanti sia per la crescita che per la stabilità dei prezzi", ha ribadito il numero uno della Bce. oCmmentando il "chiacchiericcio" intorno alla guerra delle valute Draghi ha ricordato che "in ogni caso monitoreremo la situazione" e ha bollato la situazione con parole precise: "Tutto questo chiacchiericcio che si rincorre è infruttuoso, autolesionista, inappropriato". Un richiamo è andato anche al ruolo delle banche centrali: "L'indipendenza delle banche centrale è importante, è un pilastro fondamentale del nostro lavoro", è stato il messaggio lanciato dal governatore.

Sulle valute si è espresso anche il ministro tedesco delle Finanze, Wolfgang Schaeuble, che ha lanciato un appello: "Non vogliamo - ha detto in un'intervista radiofonica in vista del summit - interventi di Stato sui tassi di cambio. Vogliamo che i tassi di cambio siano determinati dal mercato". Si è detto inoltre "fiducioso che questa sarà la posizione comune del G20". Anche il commissario europeo agli Affari economici, Olli Rehn, ha ribadito la posizione ferma contro le "svalutazioni competitive" e ha auspicato che la posizione venga affermata con fermezza dalle delegazioni internazionali. "Penso che la linea del G7 sia quella giustae auspico che venga confermata", è invece la posizione del ministro dell'Economia Vittorio Grilli. Sulla falsariga di Draghi anche il direttore generale del Fmi, Christine Lagarde: la cosiddetta guerra delle valute
"è infondata", ha sostenuto davanti a Vladimir Putin. Da alcune indiscrezioni pare che la bozza di comunicato in discussione non menzioni il tema dei cambi.

Tornando a Draghi, il governatore ha lanciato un ammonimento quando ha detto: "Non si può creare crescita gonfiando i bilanci e questo anche per ragioni di equità sociale", rispondendo alle domande sulla crisi dell'Eurozona. In Europa "la situazione si sta normalizzando, ma ci sono ancora fattori di fragilità che non ci permettono di dire che è tutto in ordine". Secondo Draghi "la crisi è stata originata da una mancanza di finanziamenti" e ora bisogna "trovare la strada per avere più credito per l'economia reale, creando lavoro e producendo crescita". Altro punto centrale è "la priorità al consolidamento fiscale e al pareggio di bilancio. Crediamo che il primo fattore di crescita nell'Eurozona siano le riforme strutturali e l'aumento della domanda che arriva dal settore privato".

Draghi ha anche spiegato che i rimborsi anticipati dei fondi a lungo termine ricevuti dalla Bce da parte di diverse banche dell'Eurozona "sono un segnale della fiducia che sta ritornando nell'eurozona", ma non "un'indicazione dell'avvio da parte della Bce di una exit straetgy" dalle misure straordinarie decise negli ultimi anni contro la crisi.

Quanto al padrone di casa, il presidente Vladimir Putin si è detto convinto che, durante la presidenza russa del G20, i leader delle grandi economie mondiali "saranno in grado di trovare un accordo su una nuova formula di ripartizione delle quote del Fondo monetario internazionale". Il capo di Stato russo ha detto che l'architettura finanziaria mondiale moderna ha bisogno di una riallineamento, compreso l'Fmi. "In questo senso, la decisione del G20 al summit di Seul sulla riforma delle quote e dei voti deve essere assolutamente realizzata", ha concluso.
(15 febbraio 2013)



Le G20 lève à son tour le pied sur la rigueur

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Par Fabrice Nodé-LangloisMis à jour  | publié  Réactions (1)
Vladimir Poutine et les ministres des Finances, à Moscou, le 15 Février 2013.
Vladimir Poutine et les ministres des Finances, à Moscou, le 15 Février 2013. Crédits photo : ALEXANDER NEMENOV/AFP


La récession dans les pays avancés, plus que la « guerre des monnaies », était au centre des préoccupations des ministres des Finances des vingt pays les plus riches réunis à Moscou jusqu'à samedi.

Le spectaculaire bombardement de météorites qui a fait des centaines de blessés en Sibérie vendredi matin éclipsait largement sur les chaînes de télévision russe la «guerre des monnaies» agitant la réunion des ministres des Finances du G20 à Moscou. Vendredi, au Manège, sous les murailles du Kremlin, pour Mario Draghi, le gouverneur de la Banque centrale européenne (BCE), Angel Gurria, le secrétaire général de l'OCDE, ou encore Christine Lagarde, la patronne du FMI, le mot d'ordre était de mettre un terme au débat sur les taux de change. Une préoccupation déclenchée ces dernières semaines par la politique monétaire du Japon qui a affaibli le yen et alimentée notamment par les propos de François Hollande la semaine dernière sur l'euro trop fort.
La «guerre des monnaies»? Un débat «stérile et contre-productif» (Draghi), un terme «exagéré» (Lagarde), «il n'y a pas de guerre des monnaies» (Gurria). «Le Japon ne manipule pas le yen, a plaidé Angel Gurria, il utilise sa politique monétaire pour stimuler la croissance» alors «qu'il lutte depuis dix ans contre la déflation» et qu'il vient de connaître un trimestre de récession. «Le principal défi auquel fait face aujourd'hui le G20, c'est de savoir (…) s'il saura proposer une politique qui sortira l'économie mondiale de la stagnation et de l'incertitude pour la mettre sur une trajectoire ferme de croissance», a résumé le président russe Vladimir Poutine, qui recevait les ministres et les patrons de banques centrales au Kremlin, en ouverture des discussions.

«Il faut fixer des objectifs acceptables»

Car, dans une économie mondialisée, la croissance négative qu'ont connue au dernier trimestre 2012 le Japon, les États-Unis et l'Union européenne freine celle des grands pays émergents, Brésil, Russie, Inde, Indonésie, Chine et Afrique du Sud, tous membres du club du G20. Dans ce contexte, l'orthodoxie budgétaire défendue par l'Allemagne compte de moins en moins de gardiens zélés. Le communiqué final, que les ministres et leurs sherpas peuvent amender jusqu'à samedi après-midi, ne mentionne plus, selon un délégué cité par Reuters, d'objectifs budgétaires.
En 2010 à Toronto, le G20 avait fixé à ses membres l'ambition de diviser par deux leurs déficits publics rapportés au PIB en 2013 et de stabiliser leur dette d'ici à 2016. La tendance majoritaire, entendue au Manège, était à l'assouplissement. De quoi soulager Paris, qui vient d'admettre que l'objectif de déficit à 3 % du PIB à la fin de cette année était hors d'atteinte. Mais aussi les États-Unis (avec un déficit de 6,8 % prévu par l'OCDE) ou le Japon et sa dette colossale (plus de 200 % du PIB). Les objectifs «de Toronto n'étaient pas gravés dans le marbre», a justifié Angel Gurria. À ses côtés, le ministre russe des Finances, Anton Silouanov, a abondé: «Il faut fixer des objectifs acceptables.»«S'il y a plus de dépenses et moins de recettes, a repris le patron de l'OCDE, il faut plus de temps» pour respecter les objectifs. Au centre de l'inquiétude du G20, la crise de l'euro a été remplacée par la récession dans les pays avancés. Guère plus rassurant.