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vendredi 7 juin 2013



Francia imputa al banco suizo UBS por organizar la evasión fiscal

La acusación es por blanqueo y por haber autorizado a sus comerciales en Francia a invitar a clientes a sacar su dinero del país

La justicia francesa ha imputado este viernes al principal banco suizo UBS por haber puesto en marcha un sistema de evasión fiscal mediante la captación de residentes franceses a los que se incitaba a abrir cuentas en el extranjero.
Fuentes judiciales confirmaron hoy que la acusación es por blanqueo y por haber autorizado a sus comerciales en Francia a invitar a clientes a sacar su dinero del país, lo que violaría la legislación.
También se reprocha a la Union de Banques Suisses (UBS), que ha quedado bajo el estatuto de "testigo asistido", tener una doble contabilidad para ocultar las transferencias de dinero entre Francia y Suiza, algo que habían puesto en evidencia denuncias de antiguos empleados.
Los jueces instructores Guillaume Daïef y Serge Tournaire, que impusieron una fianza de cerca de 2,9 millones de euros, ya habían previamente inculpado a la filial francesa de la entidad helvética, en el marco de la misma investigación.
Dos directivos de UBS en Francia estuvieron arrestados a finales de mayo, sospechosos de enviar a Suiza dinero de ricos residentes franceses. Se trataba de la encargada de clientes con grandes fortunas y del responsable de sucursales en varias ciudades francesas.
Daïef y Tournaire trabajan desde hace más de un año para determinar si la entidad suiza derivaba hacia el extranjero, infringiendo la normativa fiscal los fondos que captaban de personas adineradas en Francia.
El origen del sumario fue un informe de la autoridad de supervisión bancaria que puso en evidencia la existencia de una contabilidad secreta de UBS en Francia.
En concreto, los directivos de la entidad habían elaborado repertorios de cuentas no declaradas abiertas en Suiza, en los que aparecen varios cientos de personas sospechosas de tener una cuenta en Suiza, lo que debe dar lugar a verificaciones por parte de la Administración fiscal francesa.
UBS indicó que desde 2009 ha tomado medidas, que "no tolera ninguna actividad tendente a ayudar a clientes a sustraerse a sus obligaciones fiscales" y que tiene intención de "seguir cooperando" con las autoridades francesas.
Un caso similar de UBS descubierto en Estados Unidos llevó a que Suiza aceptara la apertura de negociaciones con Washington sobre el intercambio de informaciones bancarias.

mercredi 29 mai 2013

PARAISOS FISCALES

Douze pays, dont l'Autriche, le Luxembourg et Singapour, signent la convention multilatérale de l'OCDE qui facilite l'échange d'information fiscale. La Suisse reste à la traîne


C'est une étape de plus vers la fin du secret bancaire dans les derniers bastions européens. L'Autriche et le Luxembourg ont signé ce mercredi matin avec sept autres pays, dont Singapour, une convention multilatérale de l'OCDE sur l'assistance administrative en matière fiscale. Ce texte, qui régit l'échange d'information entre les pays lorsqu'il y a soupçon d'évasion fiscale, autorise les demandes groupées. Il va plus loin que l'échange sur demande, beaucoup plus restrictif, qui nécessite pour le pays requérant de fournir des informations précises, notamment le nom du titulaire du compte bancaire ou le numéro de compte.
Surtout, cette convention préfigure l'échange automatique d'information. «C'est en option dans la convention, les États peuvent l'adopter en bilatéral ou en multilatéral, explique Pascal Saint-Amans, directeur du centre de politique et d'administration fiscales de l'OCDE. Cette signature marque une avancée considérable. Au-delà du nombre de signataires, c'est l'engagement significatif de paradis fiscaux». Angel Gurria, le secrétaire général de l'organisation internationale, a parlé de «moment historique, d'une nouvelle victoire remportée dans la lutte contre la fraude fiscale».

La Suisse en retard

Les nouveaux pays signataires regroupent l'Arabie saoudite, l'Autriche, le Belize, l'Estonie, la Lettonie, le Luxembourg, le Nigeria, la République slovaque et Singapour, plus le Burkina Faso, le Chili et le Salvador qui ont signé une lettre d'intention. La convention prévoit également des échanges de renseignement spontanés et une assistance en matière de recouvrement d'impôt.
Ce pas en avant de l'Autriche et du Luxembourg pointe le retard pris par la Suisse. Et ce, deux jours après que la Confédération se soit retrouvée sur une ligne noire de paradis fiscaux dressée par le ministère français du Développement, qui refuse désormais que l'aide française transite par la Suisse. En matière de coopération fiscale, Berne fonctionne toujours à travers l'échange sur demande. Au grand dam de Bercy qui se plaint du manque de coopération des Suisses. Seul Washington a réussi à les faire plier, en obtenant des demandes groupées et un accord Fatca qui prévoit l'échange automatique d'information.

mercredi 22 mai 2013




Los Veintisiete se limitan a lanzar una señal política contra la evasión fiscal

Bruselas no espera grandes avances en la cumbre de este miércoles contra el fraude


Vista general del Parlamento Europeo hoy, durante el pleno, en Estrasburgo. / VINCENT KESSLER  (REUTERS)
Casi cinco años después de que la crisis comenzara a lastrar a Europa, los líderes europeos se plantean por primera vez cómo ingresar más, en lugar de cómo gastar menos, para cuadrar las cuentas públicas. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE intentarán este miércoles avanzar en la lucha contra la evasión fiscal, que cada año detrae de las arcas públicas europeas un billón de euros (equivalente a la riqueza que produce España en un año), según estimaciones de la Comisión Europea. La UE quiere hacer lo posible por sellar esa rendija. Bruselas confía en obtener compromisos claros de los países miembros para atajar este problema, aunque fuentes diplomáticas advierten de que las medidas más concretas tardarán en ver la luz. Así es Europa, para lo bueno y para lo malo. Más aún en un momento de cierto malestar en algunas instituciones, con Berlín acusando a la Comisión de pasividad, y Bruselas apuntando —con la boca pequeña— que tal vez el liderazgo alemán haya ido demasiado lejos.
Porque ese es uno de los grandes males de Europa, por encima de muchos otros. Hoy, por ejemplo, los Estados asisten impasibles al aprovechamiento abusivo que hacen las grandes empresas de la ley para reducir al mínimo su factura fiscal. La Comisión instará a los socios a que informen antes de final de año sobre qué medidas “concretas y visibles” han adoptado para evitar que esos beneficios empresariales escapen a la tributación. A su vez, Bruselas se compromete a revisar la normativa que regula las relaciones entre las empresas matrices y sus filiales, de forma que se restrinjan las operaciones destinadas a eludir al fisco. El último caso flagrante es el del gigante informático Apple de Estados Unidos, que entre 2009 y 2012 ha conseguido evitar el pago de impuestos por importe de 74.000 millones de dólares (57.500 millones de euros), según un informe del Senado norteamericano. “Apple buscó el cáliz sagrado de la evasión de impuestos”, concluye el Senado estadounidense.

Ese intercambio automático de información fiscal es clave para que Europa pueda negociar con legitimidad un canal de comunicación similar con terceros países. La Comisión Europea entiende que es muy difícil exigir a Suiza, Mónaco u otros territorios opacos ese flujo de datos, como le han pedido los Veintisiete, si la UE “no tiene la casa en orden”. Además, los países miembros deben aprobar que ese intercambio de información abarque, además de los intereses de las cuentas, otros rendimientos del capital como los dividendos.La otra laguna que los Estados deberían cubrir este miércoles se refiere al intercambio de información fiscal entre países. Hasta ahora Austria y Luxemburgo han bloqueado la directiva que debería permitir que un Estado miembro reciba datos de las cuentas de sus contribuyentes en el extranjero. La ventaja competitiva que explotan estos países como captadores de capitales los ha hecho hasta ahora alérgicos a la transparencia. La presión que ha emergido en las últimas semanas del resto de Estados miembros podría vencer esas resistencias, según fuentes comunitarias. Los líderes europeos quieren tener atados los cabos a final de año, aunque está por ver con qué grado de compromiso.
Más sencillo, en teoría, será el acuerdo en otro de los principales focos de fraude fiscal: el IVA. Los Estados se comprometen a aprobar antes de julio mecanismos de reacción rápida para hacer frente a las tramas relacionadas con este impuesto. Se trata de impedir las devoluciones de IVA a las empresas que lo soliciten cuando haya evidencias de que son operaciones cuyo único objetivo es cobrar esas cantidades en un país sin que se ingresen en otro.
Lejos del dramatismo de otras cumbres, la reunión de líderes pasará de puntillas por varios de los puntos calientes de la crisis: el paro juvenil, la unión bancaria, el órdago de Reino Unido o las propuestas francesas de gobierno económico. Todo eso se deja para más adelante. El panorama está más despejado que otras veces, y además de los aspectos relacionados con la lucha contra el fraude fiscal, los Veintisiete apenas tienen previsto abordar la estrategia de política energética europea, que brilla, de momento, por su ausencia a pesar de los desafíos que quedan por delante en ese ámbito. En medio aún de la Gran Recesión, la Unión solo tiene ojos para la crisis. Y como mucho, para el fraude, a la vista de las telarañas que presentan las arcas públicas.

lundi 20 mai 2013


Sol, playa y muy pocos impuestos

Jersey está considerado el séptimo país del mundo con flujos financieros más opacos, pero las autoridades de la diminuta isla aseguran cumplir la legalidad



Señal de bienvenida a Jersey. / P. MCDIARMID
Asistir a una sesión del Parlamento de Jersey es como sumergirse en un juego de formalismos en una de las Cámaras más antiguas del mundo anglosajón. El bailiff (traducible como alguacil), vestido de rojo y negro, parece salido del túnel del tiempo. Se trata de un cargo nombrado por la Corona británica, que actúa al mismo tiempo como cabeza del poder Legislativo y Judicial de la isla, como si Montesquieu no hubiese existido jamás. Clavado en su mesa está el cetro real que Carlos II entregó en 1663 al bailiff de Jersey en gratitud por su lealtad a la monarquía. Pero a medida que avanza la sesión, el peso de la tradición deja de notarse. Las autoridades de este territorio cuasiindependiente están envueltas en una polémica que nada tiene que ver con el pasado. Saben que su sistema económico —basado en impuestos muy bajos o inexistentes— despierta cada vez más suspicacias entre los Gobiernos y, sobre todo, entre los ciudadanos de otros países, que ven cómo cada día se les exigen más y más sacrificios mientras algunos se libran de pasar por caja gracias a territorios como este.
“No somos un casino, sino un centro que recoge inversiones para inyectarlas en otros lugares. Es precisamente lo que Europa necesita. Somos parte de la solución, no el problema”, asegura el ministro de Hacienda, Philip Ozouf, desde un despacho que parecería el de un concejal de una ciudad mediana española.
El discurso de Ozouf es intercambiable con el de las autoridades del territorio. “Este Gobierno siempre ha cumplido y seguirá cumpliendo con las normas internacionales”, insistía el primer ministro, Ian Gorst, esta semana en respuesta a la pregunta de un diputado sobre el escándalo Jimmy Carr, el humorista británico que ha dejado tras de sí un reguero de indignación al saberse que había usado un instrumento financiero de Jersey —legal, eso sí— para evitar el pago de impuestos.
Frente a los argumentos del Gobierno de Jersey y del lobby financiero, los activistas de la organización Tax Justice Network sitúan a la minúscula isla —que con menos de 100.000 habitantes y un tamaño inferior a una décima parte de la provincia de Guipúzcoa acumula depósitos bancarios superiores a 140.000 millones de euros— como el séptimo mayor paraíso fiscal del mundo en la lista que elaboran sobre secretismo financiero. “Pese a que Jersey no tiene formalmente secreto bancario, como Suiza o Bahamas, el secretismo se logra por otras vías: fondos, empresas deslocalizadas y, desde 2009, fundaciones”, asegura esta ONG que promueve la transparencia en las finanzas internacionales.

Pero Jersey —y el resto de territorios que viven de ofrecer negocios fáciles y muy bajos impuestos— no acumula problemas solo por la presión de las organizaciones no gubernamentales ni de la movilización ciudadana. Los Gobiernos también parecen decididos a atajar el chorreo de dinero que se escapa a su control. Es cierto que esta nueva embestida podría acabar con resultados tan poco estimulantes como los del G-20 de Londres celebrado en 2009, cuando el entonces presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció a los cuatro vientos “el fin de la era del secreto bancario”. Pero hay síntomas de que líderes tan distintos y distantes como Angela Merkel, David Cameron o Barack Obama en Washington van ahora en serio.“La OCDE no nos incluye en su listado de paraísos fiscales”, repiten las autoridades de Jersey. “En esa lista solo están dos islas minúsculas del Pacífico, Nauru y Niue. Si este criterio fuera válido, no habría paraísos fiscales en el mundo”, replica desde una cafetería londinense Mike Lewis, asesor de la organización Action Aid. “Todos los paraísos fiscales dicen lo mismo. Solo usan los listados de la OCDE para tratar de demostrar lo limpios que son”, añade el escritor y periodista Nicholas Shaxson.
“El mensaje es simple. Si escondes el dinero iremos a por ti”, dijo la semana pasada George Osborne, el ministro de Finanzas británico, después de que Londres detectara a 100 grandes defraudadores gracias a la investigación conjunta con Estados Unidos y Australia llevada a cabo en Singapur y en las Islas Vírgenes Británicas, las Caimán, y las Cook. Este renovado impulso recaudador es el que ha llevado a Jersey a aceptar el intercambio de información bancaria de forma automática con Londres y Washington. El territorio dio este paso forzada por las circunstancias: antes ya habían accedido las otras dos islas con un régimen análogo al suyo: Guernsey y Man.
Organizaciones como Tax Justice exigen que esta medida —que si se lleva a la práctica supondrá carta blanca para solicitar los datos de todos sus ciudadanos con fondos en la isla; y no como hasta ahora, que tiene que ir preguntando por casos concretos— se extienda a todos los países de la UE para comenzar a tomársela en serio. Jersey replica que dará ese paso cuando los Veintisiete se comprometan a hacerlo también.
El discurso oficial en la isla gira en torno a lo satisfechas que estarán las autoridades de dar cada vez más garantías de que su territorio no se convierte en refugio de dinero ilícito. Pero si se rasca un poco hay verdadera preocupación. Tras un rato de charla en un elegante restaurante frente a una playa desde la que parece que casi se podría tocar Francia, el representante del sector financiero, Geoff Cook, admite sus reservas ante esta nueva ola reguladora. “Queremos ser buenos vecinos y cooperar con lo que decidan otros Gobiernos. Pero existe el riesgo de que si se extiende la percepción de que los europeos vamos a dar toda la información de nuestros clientes, estos prefieran mover su dinero a otros territorios. El intercambio de información está muy bien si lo hacemos todos, pero no podemos convertirnos en unos adelantados en la regulación”, asegura este británico que, como consejero delegado de Jersey Finance, representa a los intereses de un sector que absorbe el 40% de la economía.
Este porcentaje ha caído después de los malos datos que ha ofrecido el sector desde 2007, cuando comenzó la crisis financiera internacional. El turismo, que solía ser uno de los motores de la isla, quedó muy dañado con la generalización de las aerolíneas de bajo coste y los paquetes vacacionales a precios más que razonables. Pese a este declive, aun se sigue viendo turistas —principalmente jubilados— británicos, franceses o alemanes en busca de los rayos de sol que caigan sobre sus playas.

Las autoridades de Jersey insisten en que exhiben mano dura contra los delitos financieros, pero este discurso queda empañado por noticias como la publicada hace medio año, según la cual sospechosos de narcotráfico y otros delitos tenían en la isla 4.000 cuentas del HSBC por valor de 700 millones de libras esterlinas (unos 830 millones de euros). El fraude fue descubierto por la administración británica, no la de Jersey. En este mismo territorio estaba la cuenta secreta del BBVA por la que en 2005 el expresidente de la entidad, Emilio Ybarra, fue condenado a seis meses de prisión por uso indebido.El ministro Ozouf es todo amabilidad ante el periodista que ha viajado a su país. Pero una pregunta le congela la sonrisa. El propio Gobierno británico estima que un acuerdo de intercambio de información automático con las tres Dependencias de la Corona aportaría a las arcas públicas unos 1.000 millones de libras (1.185 millones de euros). ¿No está así admitiendo Londres que ustedes son de facto un paraíso fiscal? “No es nuestra cifra y no la reconocemos. Pero aun asumiendo que fuera cierta, esta cantidad equivaldría a lo que aportaría en total Jersey, Guernsey y Man a lo largo de los próximos cinco años. Y solo en nuestra isla hay depósitos bancarios por valor de 120.000 millones de libras y cientos de miles de millones en fondos”, responde el ministro. ¿Considera entonces que es una cifra poco importante? “No soy yo quien tiene que decirlo, pero solo hace falta un poco de matemáticas para responder a su pregunta”, cierra cortante.
Pese a este nuevo papel de hermano mayor que obliga a los pequeños a seguir las normas, el Reino Unido ha nadado hasta ahora en una indefinición que permitía actuar a sus anchas a sus antiguas colonias, territorios de ultramar y Dependencias de la Corona. Londres controla uno de cada cinco paraísos fiscales que hay en el mundo, y muchos críticos consideran que podría haber hecho muchísimo más. “El Gobierno británico puede derogar cualquier norma de Jersey que quiera; e incluso podría imponer una nueva legislación si se dan circunstancias excepcionales. Es fácil pensar que se podría haber apelado a esas circunstancias dada la evasión fiscal criminal que se hace desde allí o la corrupción a gran escala que se da en la isla”, asegura a este periódico Nicholas Shaxson.
Shaxson, en su bestseller Treasure Islands (Islas del Tesoro) —que se ha convertido en la biblia del movimiento contra los paraísos fiscales— define a Jersey como una combinación de “finanzas deslocalizadas futuristas con un sistema político medieval”. Un abogado en paro muy activo en el movimiento a favor de unas finanzas saneadas va aún más allá: “Vivimos en un régimen de partido único. Y ese partido único es el sector financiero”, resume.
Es cierto que el sistema político de la isla deja algunas sorpresas a los recién llegados. Para empezar, aquí no hay partidos políticos. Hay 51 parlamentarios —dividido en diputados, senadores y jefes de parroquias— que se eligen en comicios con una participación muy baja. Excepto una minoría muy activa que se moviliza contra los excesos de su sector financiero, los ciudadanos de Jersey están bastante despolitizados; y da la impresión de estar razonablemente satisfechos con un sistema que reparte un bienestar muy aceptable. “Quizá haya algún tipo de negocio sucio aquí, pero no creo que mucho más que en otros lugares”, resume Sue, una jubilada sentada en una terraza del mercado mientras apura un té y un trozo de tarta.

Si la estructura política de Jersey es muy particular, su sistema impositivo no lo es menos. A los legisladores no le gustan las complicaciones y en cambio aman las cifras redondas: 0% de impuestos para las empresas no financieras; 10% para las financieras y un 20% lineal para los ingresos sobre la renta, independientemente del nivel de ingresos. A este esquema se unió hace poco años un nuevo impuesto sobre el consumo que grava un 5% todos los productos.Las opiniones fuera de corriente no caen del todo bien en la isla. El diputado Montfort Tadier aseguró a un periodista del diario francés Le Parisien que “Jersey es un paraíso fiscal que detrae millones de euros a las arcas francesas”. La reacción fue inmediata: el ministro Ozouf acusó al diputado de “dañar la reputación del país describiéndolo de forma incorrecta”. El único periódico local,Jersey Evening Post, publicó una carta de un ciudadano indignado por estas declaraciones ante la prensa extranjera... ciudadano que según sospecha el propio Tadier no existe, sino que es tan solo una tapadera para criticarlo. “Es tan solo una prueba más de la naturaleza autoritaria de nuestro régimen”, resume el parlamentario afectado. “En este lugar, si hablas demasiado te metes en problemas”, añade el jubilado John Hays, que después de trabajar en la Fuerza Aérea Británica dedica ahora su tiempo a colaborar con la organización Attac.
Las espadas están en alto. Organizaciones como Tax Justice se han marcado un triple objetivo: saber qué particulares, empresas, fondos o fundaciones acumulan dinero en los paraísos fiscales; acuerdos de intercambio de información entre todos los Gobiernos e involucrar a los países en desarrollo para que se beneficien de estas mejoras.
Las organizaciones sociales esperan avances importantes en los próximos meses en todos estos aspectos. Mientras, los portavoces del sector financiero de Jersey matizan los avances que se pueden dar. “¿Alguien sabe lo que podría costar intercambiar tantísima información si todos los países suscribieran este tipo de acuerdos? ¿Quién acabaría pagándolo? Los bancos. ¿Y cómo lo repercutirían? Subiendo los precios de los servicios que cobran a los clientes”, asegura Geoff Cook, el consejero delegado de Jersey Finance.
Algunos pasos ya se han dado. Estados Unidos, Reino Unido y Australia se han puesto de acuerdo para escudriñar los fondos de las empresas en paraísos fiscales de medio mundo. Los líderes europeos tratarán de diseñar en la cumbre de esta semana un marco común para luchar contra la evasión fiscal. Si los gigantes de la política actúan con decisión, enanos como Jersey se verán obligados a responder. Pero nadie puede garantizar que esta no vaya a ser una oportunidad perdida. Otra más.

mardi 14 mai 2013




Secret bancaire : Singapour cède à son tour


Crédits photo : ROSLAN RAHMAN/AFP
Les autorités de la Ville-État ont annoncé, ce mardi, des modifications majeures de leur législation interne afin d'autoriser l'échange automatique d'informations fiscales sur les non-résidents. Une avancée majeure, effectuée sous la pression de l'OCDE et de David Cameron, président du G8.


La révolution fiscale de Singapour a été annoncée ce mardi, par un communiqué commun de la banque centrale, du ministère des Finances et du fisc de la Ville-État. Singapour est classée sixième sur la liste des paradis fiscaux à travers le monde (après la Suisse, les Caïmans, le Luxembourg), établie par l'ONG américaine Tax Justice Network. Sous la pression internationale de l'OCDE, mais aussi de la Grande-Bretagne qui préside le G8, et des États-Unis, le gouvernement singapourien a annoncé qu'il allait modifier sa législation intérieure afin de passer à l'échange automatique d'informations fiscales sur les non-résidents soupçonnés d'évasion fiscale. La révolution sera effective d'ici à 2015.
Concrètement, les services fiscaux de la Ville-État n'auront plus besoin, comme aujourd'hui, d'un feu vert de la justice locale pour transmettre les informations fiscales réclamées par les autorités de pays étrangers. Du coup, les étrangers ouvrant des sociétés offshore à Singapour n'auront plus de secret pour leurs pays d'origine.
C'est une avancée majeure dans la lutte contre les paradis fiscaux. «Les changements que nous sommes en train de faire constituent une amélioration majeure en phase avec le renforcement des règles internationales sur l'échange d'informations», a déclaré le vice-premier ministre et ministre des Finances singapourien Tharman Shanmugaratnam.
Singapour prend une longueur d'avance sur la Suisse, qui reste cantonnée à l'échange d'informations fiscales à la demande. Seul un juge peut demander la levée du secret bancaire à une banque. Dans l'affaire Cahuzac, Singapour avait été utilisée par l'ancien ministre français pour y ouvrir un compte offshore, après la Suisse, jugée trop risquée pour le secret bancaire à partir de 2009.