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lundi 8 avril 2013




Zarpa el transatlántico comercial

EE UU y Europa intentan lograr un histórico acuerdo de libre comercio

Pero aún debe superar una negociación muy compleja

HAKAN DERE (GETTY IMAGES)
El Capitolio, en Washington, se transfiguró en muelle. Y la proclama del presidente de EE UU, Barack Obama —“Hoy lanzamos las negociaciones para lograr un amplio acuerdo transatlántico con la Unión Europea, que creará millones de empleos”—, jaleó la botadura del mayor tratado bilateral posible, un gigantesco transatlántico repleto de medidas comerciales. “Daremos forma a la mayor zona de libre comercio del mundo”, coreó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. La estela del anuncio aún se percibe en la espuma que levantan las expresiones de analistas y académicos: “la OTAN del comercio”, “el Leviatán atlántico”, “la madre de todas las negociaciones comerciales”. Pero, en dos meses de lenta singladura, ya se atisban escollos de todo tipo, que anticipan una navegación tormentosa hasta lo que se patrocina como el mejor puerto posible.
La idea de un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Europa no es nueva. Y casi siempre se quedó ahí. El transatlántico comercial abandonó el terreno de las ideas en Madrid, en 1995. Pero, durante una década, el proyecto quedó en el astillero de aquella cumbre EE UU-UE, con los esfuerzos de ambos bloques comerciales centrados en la Organización Mundial del Comercio (OMC). En 2007, cuando la Ronda de Doha ya boqueaba, Washington y Bruselas se aprestaron a acelerar “el desarrollo de la integración económica transatlántica”. Pero a los pocos meses, la iniciativa encalló en los mismos asuntos —subsidios a la agricultura y a la aviación, seguridad alimentaria— que les separaban en la OMC.
“Esta vez la negociación no fracasará porque se rechace desinfectar pollos con cloro”, afirmó el comisario ede Comercio, Karel de Gucht, en un encuentro en Bruselas con varios medios europeos, entre ellos EL PAÍS. La referencia —que mimetiza cada vez que tiene ocasión el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, otro valedor del acuerdo con EE UU—, al conflicto que quebró las negociaciones hace un lustro no es baladí: Francia, el país más renuente a unstreaptease normativo integral por el libre comercio, encabezó aquel bloqueo.
“¿Por qué es más fácil tener éxito esta vez? Porque necesitamos tener éxito”, sintetizaron fuentes comunitarias. El sector exterior ha sido la única fuente de crecimiento para la inmensa mayoría de países europeos en estos años de crisis, a lo que se une la necesidad imperiosa de revertir el déficit exterior en las economías más golpeadas (Grecia, Portugal, España o Italia). “Vamos a ver más presión, y de más países, al otro lado del Atlántico para avanzar de la que hemos visto en el pasado”, pronóstico Obama poco después de su anuncio.

“Iremos mucho más allá de lo que podríamos esperar ahora de una ronda multilateral en la OMC”, aventuró De Gucht. La ambición se extiende a los plazos: Bruselas y Washington quieren cerrar la negociación en 2014, que el tratado transatlántico entre en vigor tres años más tarde.“Europa desea más este acuerdo que EE UU, y eso anticipa más concesiones”,subraya Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano. Pero el profesor de Economía de la Autónoma de Madrid avisa de que el acuerdo que se persigue “por ambicioso, es más complicado y difícil de lo que se anuncia”. La vía elegida por De Gucht y el ex representante estadounidense de Comercio Exterior, Ron Kirk, ha sido sortear los problemas habituales por elevación: las negociaciones sobrepasarán el tradicional ámbito de la rebaja de aranceles para apuntar a la armonización de todo tipo de leyes, exigencias administrativas, certificaciones o subsidios que ponen en desventaja a las empresas cuando tratan de exportar sus mercancías, vender sus servicios o invertir al otro lado del Atlántico.
Entre Europa y Estados Unidos aún circula un tercio de los intercambios del mundo, pero “el comercio bilateral se ha estancado en la última década”, como señala el informe de impacto económico de la Comisión, que también refiere que el margen de ganancia por la simple rebaja arancelaria es limitado: en promedio, las tarifas aplicadas por UE a las importaciones estadounidenses es del 5,2%; en sentido contrario, es apenas un 3,5%. Eso sí, hay picos notables, como es el caso del arancel europeo a la industria del motor y varios alimentos elaborados; o de las tarifas que fija EE UU al tabaco (un Himalaya del 350%).
La conclusión del grupo de altos funcionarios que ha madurado el proyecto es que, además de la rebaja arancelaria, hay que ir a por una homologación en las normas que rigen todo tipo de actividades económicas. Para estimar cuánto se ganaría en el intento, se encargó un informe al Center for the Economic Policy Research (CEPR). El ejercicio, parte de una amplia encuesta a empresarios de las dos orillas, que recoge su percepción de las barreras no arancelarias en cada sector. El resultado, tamizado por el peso económico de cada actividad, la sensibilidad del negocio a futuros cambios normativos y combinado con las rebajas arancelarias, arrojaría datos espectaculares en algunas áreas: el acuerdo más ambicioso llevaría a triplicar los intercambios de la industria del automóvil en una década. Y podría aumentar en un 75% las exportaciones estadounidenses de alimentos elaborados a Europa; o en un 35% la venta de productos químicos europeos al mercado de EE UU.

Más allá de las cifras, el estudio apuntala tres lemas: la convergencia en las normas puede dar lugar a grandes ganancias comerciales, sobre todo en determinadas industrias; la simplificación y el acceso a mercados de consumo mucho más amplios empujaría la productividad, clave ante la pujanza de los emergentes. Y el pacto bilateral impulsará el comercio mundial, en la medida que otros países aprovechen (y secunden) la unificación de normas.En total, las ventas europeas al mercado estadounidense aumentarían un 28% en la primera década de aplicación del acuerdo. En el camino de vuelta, las exportaciones de EE UU se elevarían hasta el 36%. En el escenario más ambicioso, el PIB de ambos bloques comerciales se elevaría en torno al 0,5% anual como consecuencia del tratado comercial.
“Pocas veces será posible cambiar las normas para que sean similares”, conceden fuentes comunitarias, “pero cuando el nivel de protección ya es parecido, y eso pasa en muchos sectores en este caso, puede bastar con el mutuo reconocimiento”. Los altos funcionarios de la Comisión esgrimen ese “mutuo reconocimiento” como un atajo. Y brindan un ejemplo: Estados Unidos y Europa exigen un nivel de seguridad similar a los coches, pero para alcanzarlo exigen el cumplimiento de medidas distintas. Si el certificado europeo valiese para EE UU (o viceversa), se evitarían modificaciones que, según Bruselas, elevan los costes hasta un 20%.
A bote pronto, es una idea sencilla y con muchas probabilidades de prosperar, ya que las compañías del motor, a ambos lados del charco, la respaldan. No es el caso para la mayor parte de la regulación conflictiva. Entre otras cosas, porque responden a delicados equilibrios a 27, en el caso de la UE. O porque afectan también a las competencias de medio centenar de gobiernos estatales, en el caso de Estados Unidos.

Otro año de comercio mundial débil

A. G.
Los primeros datos relativos al comercio mundial en este arranque del año apuntan que 2013 será otro ejercicio de debilidad para los intercambios comerciales en el mundo. De hecho, en 2012 el comercio mundial creció por debajo de lo que lo hizo el PIB global —en torno a un 2,8%, según los datos del Fondo Monetario Internacional, frente al 3,2% de la economía mundial—, un hecho que “solo ha sucedido en muy contadas ocasiones desde 1980 y normalmente durante una recesión global”, apuntan desde Capital Economics.
El arranque de este ejercicio va en la misma dirección. Los datos facilitados por la holandesa Oficina de Análisis Económico CPB, un indicador que los expertos siguen muy de cerca, apuntan que en enero el comercio global creció un 1,9% respecto a diciembre, cuando registró un retroceso del -1%. Entre noviembre y enero, y en términos interanuales, el comercio creció el 2,5%, en línea con los datos registrados en el conjunto de 2012. El fuerte tirón de las exportaciones de los emergentes (20,8%) y la recuperación de EE UU (11,5%) no han sido capaces de compensar la caída del 4,5% en las exportaciones europeas y del 16,4% en el caso de Japón.
“Las últimas encuestas de actividad empresarial sugieren que el comercio va a seguir muy débil este año”, subrayan desde Capital Economics. De ahí, que “los países con mayor demanda doméstica pueden estar mejor situados para mantener una tasa de crecimiento razonable en el futuro próximo”, apuntan.
Las normas europeas prohíben o restringen con dureza los cultivos transgénicos, el uso de hormonas de crecimiento en el ganado, los suplementos alimenticios o la aplicación masiva de antibióticos, lo que provoca las recriminaciones estadounidenses desde hace años. Las autoridades de EE UU también creen que las denominaciones de origen europeas son una vía enmascarada de proteccionismo, que se suma a los aranceles, más altos en el sector agrario europeo.
A su vez, Europa exige a la Administración Obama que derogue la cláusula Buy American, que impide a las compañías europeas optar a contratos públicos. O que abra el transporte naval y el transporte aéreo —las líneas internas están casi vedadas a compañías europeas— a la competencia. No es el único foco de conflicto en el sector: los subsidios a Airbus y Boeing son fuente habitual de tensiones, y EE UU reprocha a la UE que haga pagar a sus compañías aéreas la tasa por emisiones contaminantes.

Las negociaciones deberán lidiar con los recelos de diversos sectores de la sociedad civil. Los activistas en favor del acceso universal y gratuito en Internet, que ya presionaron para tumbar sendas iniciativas antipirateríaen Washington y Estrasburgo han dado la voz de alarma. El foro transatlántico de consumidores ha remitido una detallada reflexión sobre la iniciativa. “Queremos transparencia, que nos tengan en cuenta. Hasta ahora, los contactos con la industria son mucho más intensos y decisivos”, señala Conchy Martín, la representante española en el foro. La mayor preocupación es que la negociación erosione exigencias en seguridad alimentaria, protección ambiental o privacidad de datos, añade.Es también tradicional la exigencia norteamericana de que Europa evite proteger la industria audiovisual (en detrimento de Hollywood) o de que fortalezca la protección de la propiedad intelectual (para favorecer a sus punto.com). Por contra, las autoridades europeas piden más facilidades para desarrollar el negocio bancario o de seguros en EE UU. El reconocimiento de credenciales para trabajar como ingeniero, abogado, o arquitecto es trabajoso a ambos lados del charco. Y los procesos para certificar la seguridad de todo tipo de productos, desde medicamentos a equipamiento electrónico, son muy distintos.
Los agricultores del Viejo Continente también están en guardia. “En Europa, con muchas dificultades, pese a la presión enorme de la industria transgénica, se intenta avanzar en seguridad alimentaria”, sostiene Javier Sánchez, coordinador europeo de Vía Campesina. “Cuando Barroso nos explicó en el comité económico y social europeo lo que pretende, todos miramos a Francia”.
Frente al entusiasmo de Washington, Berlín, Bruselas o Londres, el Ejecutivo de Hollande opone cautela y reservas. “Podemos ganar todos, siempre que no nos aceleremos”, indicó hace dos semanas la ministra de Comercio francesa, Nicole Bricq. Cualquier avance en el uso de hormonas de crecimiento o en la autorización de transgénicos, avisó, dará al traste con la negociación. Y marcó otra línea roja: “Queremos fuera de la negociación todo lo que tenga que ver con la cultura”.
“Si cada uno empezamos a hacer excepciones, el acuerdo quedará muy descafeinado”, rebate el secretario de Estado de Comercio español, Jaime García-Legaz, quien sostiene que el apoyo entre los 27 a las negociaciones es “abrumador”. “Alemania, Reino Unido, Italia, Holanda o Austria están claramente a favor. Y Francia no está en contra”, tercia, diplomático. Sobre la posición española hay pocas dudas. El propio García-Legaz, participó en un estudio colectivo en favor de un área de libre comercio, en FAES, la fundación del PP. Y acaba de publicar una ampliación del estudio junto al economista estadounidense Joseph Quinlan.
García-Legaz coincide con la visión de la Comisión: “Hay que ir a por un acuerdo ambicioso, cuanto más amplio, mejor para España. Las empresas españolas han ganado presencia en el mercado estadounidense, se beneficiarán de normas más abiertas”. Y destaca el parón de las negociaciones en la OMC como un factor determinante en la proliferación de tratados regionales y bilaterales.
Porque EE UU y Europa no solo tantean un camino en común. Ambos han cerrado tratados con Corea del Sur en los dos últimos años. La Administración Obama negocia una zona de libre comercio transpacífica con otros ocho países, unas conversaciones a las que se acaba de incorporar Japón. Tokio también ha empezado a hablar con Bruselas, que última un tratado con Canadá, tras cerrar un pacto con Singapur. En la recámara, conversaciones con Mercosur y la India, más rezagadas. Washington y Bruselas lo niegan, pero todo apunta en la misma dirección: aislar a China para forzarle a abrir su mercado, a que eleve exigencias ambientales y laborales. “Están intentando reescribir las reglas del comercio internacional a nuestras espaldas”, afirmó un alto funcionario chino al Financial Times esta semana.
Pero antes de que se desencadene el temporal en Oriente, Washington y Bruselas tienen un mar de negociaciones por delante. En el horizonte, las elecciones al Parlamento Europeo en junio de 2014, el fin de mandato de la actual Comisión, y los comicios estadounidenses cinco meses más tarde, determinan un calendario diabólico.
“Es demasiado complejo para cerrarlo en un año”, concede García-Legaz. Sobre todo cuando la distancia entre las palabras y los hechos es ya significativa. Obama aún no ha encontrado sustituto a Kirk como representante de Comercio Exterior, mientras que el interino en el cargo lamenta los recortes presupuestarios ante los múltiples frentes abiertos. El presidente de EE UU tampoco ha hecho movimiento alguno para pedir una autorización especial al Congreso (fast track), sin la que la opción de una negociación rápida y determinante mengua. En Europa, De Gucht todavía tiene que lograr que los líderes de los Veintisiete aprueben un mandato, que balice las discusiones, antes de junio. El transatlántico del comercio apenas ha dejado atrás la dársena de las buenas palabras. Aguarda una travesía incierta.  

vendredi 11 janvier 2013

L'Europa prova la ricetta americana:
"Basta austerity, è l'ora dello sviluppo"

Così l'aumento del deficit Usa ha creato lavoro. E anche l'Fmi fa mea culpa. Barroso si difende: "E' un mito che l'Unione europea imponga politiche dure, non è vero"

dal nostro corrispondente FEDERICO RAMPINI NEW YORK - Il dopo austerity sta cominciando. Dai vertici dell'Unione europea arrivano segnali, ancora discreti ma inequivocabili, di un cambiamento di rotta. Nessuno vuole prendere atto in modo brutale che le terapie fin qui applicate nell'eurozona erano proprio sbagliate.

Una tesi che invece ha autorevoli sostenitori su questa sponda dell'Atlantico: da Barack Obama al Nobel Paul Krugman. Senza ripudiarla troppo esplicitamente, l'austerity viene liquidata con uno stillicidio di dichiarazioni. Messe insieme, anticipano la fine di un'èra. Il presidente della Commissione Ue, José Manuel Barroso, ora finge che i feroci salassi al Welfare non abbiano mai avuto un imprimatur da Bruxelles: "E' un mito che l'Unione europea imponga politiche dure, non è vero". Più drastico e anche autocritico, il presidente uscente dell'Eurogruppo, il lussemburghese Claude Juncker: "L'Europa sta sottovalutando la tragedia della disoccupazione, supera l'11% e non ce lo possiamo permettere. Dobbiamo realizzare politiche più attive per il mercato del lavoro". Alla Bce Mario Draghi ammette che ancora "non si vedono segnali di miglioramento dell'economia reale" (l'unica che conta per i cittadini: investimenti, lavoro, reddito). Draghi rifiuta di pronunciarsi sulla sconcertante previsione di Angela Merkel, che in un'intervista del 2012 parlò di altri cinque anni di crisi. Rischia di essere la classica profezia che si autoavvera: sia per l'influenza che ha la cancelliera tedesca sul clima di fiducia generale, sia perché da Berlino viene la ricetta che ha prolungato finora l'austerity. "Gli Stati Uniti ci interpellano - aggiunge ancora Juncker che in passato era spesso allineato con la Germania - e noi abbiamo risposte di cortissimo respiro".

Gli Stati Uniti non sono solo l'Amministrazione Obama. C'è anche un'istituzione multinazionale con sede a Washington, il Fondo monetario, che ha fatto una clamorosa autocritica. In un importante studio che porta la firma del suo direttore generale, Olivier Blanchard, il Fmi ammette di avere sbagliato sistematicamente le sue previsioni durante questa crisi. E sempre in una direzione sola: ha sottovalutato la pesantezza della recessione. Come si spiega questo perseverare nell'errore, a senso unico? Secondo l'auto-diagnosi del Fmi, sono stati "sotto-stimati gli effetti moltiplicatori dell'austerity come freno alla crescita". Questi effetti sono tanto più pesanti se "l'austerity non è uno shock una tantum", bensì una terapia protratta su più anni.

E' esattamente la tesi keynesiana di Obama, Krugman, Joseph Stiglitz e tanti altri qui in America: "Non si esce dalla crisi a colpi di tagli". I salassi al Welfare e ai servizi sociali riducono il potere d'acquisto e i consumi; la mancanza di domanda deprime gli investimenti e le assunzioni; il saldo finale è il calo del Pil che "aritmeticamente" fa salire proprio quel peso relativo del deficit e del debito che si vorrebbe ridurre.

Un altro studio che circola qui a New York, sfornato dalla Goldman Sachs, individua un solo caso nella storia in cui l'austerity sia stata accompagnata alla crescita. E' il caso del Belgio, un paese così piccolo che l'andamento della sua economia è quasi interamente legato alla domanda dei paesi vicini come Germania, Francia, Olanda. Esclusa questa minuscola eccezione, austerity e crescita non coincidono mai nei fatti.

La controprova la fornisce proprio l'economia degli Stati Uniti. L'Amministrazione Obama ha la fortuna di non sottostare all'"ordo-liberismo" della Merkel, né ai parametri di Maastricht o altre versioni aggiornate di "fiscal compact". Washington ha chiuso il 2012 con un deficit federale superiore all'8% del Pil, un livello che nella Ue vecchia maniera farebbe invocare commissariamenti esterni. E' anche grazie al motore keynesiano della spesa pubblica che l'America ha una crescita che sfiora il 3% annuo, genera costantemente oltre 150.000 nuove assunzioni al mese da due anni a questa parte, e ha ridotto la disoccupazione dal 10% al 7,8%. Tutte quelle economie mondiali che hanno scongiurato la crisi o ne sono uscite in fretta - vedi le potenze emergenti dei Brics - hanno fatto ricorso a qualche variante della ricetta keynesiana.

L'Europa ci sta arrivando in ritardo, sulla scorta di un ravvedimento. E' ancora Juncker il più colorito, che rispolvera addirittura l'autore del Manifesto comunista: "Occorre ritrovare la dimensione sociale dell'Unione economico-monetaria, con misure come il salario minimo in tutti i paesi della zona euro, altrimenti per dirla con Marx perderemmo credibilità verso la classe operaia". Molto dipende ancora dalla Germania, e dall'esito delle sue elezioni. Il tedesco Martin Schulz, socialdemocratico che presiede l'Europarlamento, dà un'idea dell'orientamento nel suo partito quando ricorda di aver sostenuto l'azione di Mario Monti "sul principio di ricostruzione della fiducia", ma precisa che questo sostegno non si applica "ai dettagli delle misure". Le grandi manovre sono in atto, per prendere le distanze da una politica che non ha dato i risultati promessi.
(11 gennaio 2013)

lundi 10 septembre 2012

La visión está sostenida en la generación de soluciones inteligentes.

Les entreprises se précipitentsur les fonds obligataires

A worker on IG Index's trading floor looks at her computer screens as markets tumble globally, in London
Crédit Photo : © Andrew Winning / Reuters/REUTERS

Les entreprises en recherche de financement n’ont pas tardé à saisir l’opportunité ouverte par les espoirs d’une résolution graduelle de la crise européenne. Reste à savoir si la fenêtre se maintiendra ouverte.
Le projet de rachat d’obligations d’État, sans limite de montant, de la BCA (programme baptisé Outright Monetary Transactions) n’a pas manqué de redynamiser, par ricochet, l’ensemble des marchés de dette, y compris privée.

Depuis la fin de la semaine dernière, les émetteurs se bousculent pour tirer parti de cette bouffée d’oxygène. Vendredi, le Groupe Bruxelles Lambert (GBL) d’Albert Frère a procédé à une émission de 400 millions d’euros, via des titres qui pourront être échangés le cas échéant en actions Suez Environnement. Le même jour, la holding d’investissement Wendel a émis pour le même montant d’obligations classiques. Lundi, l’équipementier Faurecia a dévoilé un projet d’émission de convertibles, pour un montant compris entre 220 et 250 millions.

«Sur le créneau des obligations convertibles, on assiste à une nette reprise des émissions depuis la rentée par rapport au crédit pur. C’est une vraie bonne nouvelle pour le marché des convertibles: cela traduit à la fois un plus grand appétit pour le risque et des opportunités plus importantes pour les investisseurs soucieux de déployer des capitaux», observe Hubert Lemoine, gérant du fonds Schelcher Prince Convertible Global Europe, actuellement l’un des meilleurs fonds de sa catégorie.

«Les entreprises avaient progressivement commencé à se repositionner avant la BCE, et on constate que le rythme se maintient bien depuis. Il faut dire que les investisseurs imaginaient bien une action forte de la part de Mario Draghi, mais ils attendaient de la voir pour y croire complètement. Le geste de la BCE, largement conforme aux anticipations, favorise donc la réallocation des fonds vers des marchés plus risqués», explique ce spécialiste des obligations convertibles. «La tentation serait de dire que le stress financier pousse les entreprises à activer tous les leviers pour levers des fonds: il faut plutôt considérer le verre à moitié plein, en se rappelant que les marchés de dette agissent souvent de façon binaire. Quand ça ne va pas, personne n’en veut, quand ça va mieux il devient difficile de trouver du papier car tout le monde se précipite.»
Selon Hubert Lemoine, dont le fonds affiche un gain de 15,86 % depuis le début de l’année, la réappréciation actuelle du risque n’est pas nécessairement excessive, malgré sa vision prudente des perspectives économiques de l’Europe, sévèrement contraintes par les restrictions budgétaires. «Nous demeurons positifs au niveau européen sur le semestre qui vient. Les anticipations économiques sont très modestes, n’excluant pas une surprise moins mauvaise qu’attendue sur la croissance et l’attitude de la BCE sécurise pour le moment la reprise des marchés».

jeudi 6 septembre 2012

La visión está sostenida en la generación de soluciones inteligentes.

 
 
Una bandera de la Unión Europea ondea frente a la sede del BCE / Hannelore Foerster (Bloomberg)

El Banco Central Europeo ha aceptado hoy acometer la compra de bonos en el mercado secundario de forma ilimitada, pero solo e aquellos países que pidan ayuda con una condicionalidad estricta a los países europeos. Draghi se ha referido explícitamente a la fórmula del rescate total y a la del rescate precautorio, aunque sin mencionar a ningún país. Descartada la primera opción, si España finalmente pide el rescate, la fórmula sería esa del rescate precautorio, sujeto a condiciones. También es posible que el hecho de contar con un arma disuasoria eficaz, permita finalmente a España evitr tener que pedir la ayuda.
Las pautas del fondo de rescate europeo explican cómo funciona ese rescate precautorio. Es uno de los que están a disposición de los países. Estas son sus principales caracteristicas:

¿Cuál es el objetivo de los programas preventivos del fondo de rescate?

El programa precautorio del fondo de rescate es una línea de crédito a un país que no tiene un rescate total para superar shocks externos de carácter temporal y tratar de evitar una crisis más grave. El objetivo es apoyar políticas sanas y asegurar la asistencia financiera del fondo de rescate antes de que dificultades más graves en los mercados de capitales, tratando de evitar el estigma de ser un país con un rescate total. Es el tipo de rescate parcial que más se adapta a las necesidades españolas. Se presenta como un herramienta de prevención de crisis (se concede la línea de crédito, pero no se activa inicialmente) y se trata de lanzar la idea de que es un apoyo temporal, de uno a dos años de plazo. El tratado del nuevo fondo de rescate (MEDE) también lo contempla. Es la fórmula que se adapta más a la situación de España e Italia, y puede combinarse con las compras en el mercado primario y secundario.

¿Qué tipo de líneas de crédito estarán disponible?

En consonancia con las líneas de crédito del FMI, hay tres tipos de línea de crédito disponibles:
Línea de crédito precautoria condicionada (PCCL, por sus siglas en inglés). Su acceso está limitado a los Estados miembros de la zona euro cuya situación económica y financiera es fundamentalmente sólida, que cumplen plenamente las recomendaciones de la UE en los procedimientos de déficit excesivo y las medidas para corregir los desequilibrios, con una deuda pública sostenible, un historial de acceso a los mercados internacionales de capitales en condiciones razonables, una posición externa sostenible y la ausencia de problemas de solvencia bancaria que supongan una amenaza a la estabilidad financiera de la zona euro. Estos dos últimos puntos pueden impedir a España acceder a esta fórmula, aunque los líderes europeos se comprometiron a ser flexibles.
Línea de crédito con condicionalidad reforzada (ECCL). Es a esta a la que se ha referido explícitamente Draghi. Su acceso está abierto a todos los Estados miembros de la zona del euro cuya situación económica y financiera siga siendo sólida, pero no cumplan con alguno de los requisitos de la anterior (PCCL). Por tanto, el país beneficiario deberá adoptar, previa consulta con la Comisión Europea y el BCE, las medidas correctivas destinadas a subsanar las deficiencias.
Línea de crédito con condicionalidad reforzada y protección parcial del riesgo soberano (ECCL+). Una línea de crédito con condicionalidad reforzada se puede facilitar en la forma de protección parcial del riesgo soberano en emisiones en el mercado primario. El Certificado de Protección Parcial (PPC) le da al titular una cantidad fija de protección de crédito equivalente a un porcentaje del monto principal de la deuda soberana emitida. Por ejemplo, ese certificado podría cubrir frente a una quita del 20% o del 30%. El bono y el certificado se emiten conjuntamente, pero luego se pueden negociar por separado en los mercados. Sin embargo, para reclamar la protección, el inversor con un certificado debe demostrar que también posee el bono. La protección parcial está prevista sobre todo para usarse dentro de un programa precautorio, pero también puede considerarse en sí misma una modalidad de rescate.

¿Cuál sería el tamaño y la duración de las líneas de crédito preventivas?

El tamaño típico previsto de una línea de crédito del fondo de rescate sería del 2% a 10% del PIB (de 20.000 a 100.000 millones, aproximadamente, en el caso español). Su duración sería de un año, renovable por 6 meses en dos ocasiones.

¿Qué vigilancia implica solicitar una línea de crédito?

Los países que pidan este tipo de rescate parcial mediante una línea de crédito estarán durante todo ese periodo sometido a una vigilancia especial de la Comisión Europea. A requerimiento de la Comisión, un país deberá comunicar cualquier información necesaria para vigilar los gastos e ingresos públicos, realizar una auditoría de las cuentas públicas que cubra las fuentes de ingresos y gastos, llevar a cabo una auditoría sobre la calidad de las estadísticas sobre las cuentas públicas bajo la supervisión de Eurostat, comunicar a la Comisión y al BCE información semanal sobre el sistema financiero, llevar a cabo, bajo la supervisión de la Autoridad Bancaria Europea, pruebas de resistencia a la banca y facilitar al fondo de rescate toda la información necesaria. España ya cumple buena parte de esas obligaciones por el rescate para recapitalizar la banca.

¿Cómo se pone en marcha la línea de crédito?

El país miembro del euro debe pedir la ayuda a los miembros del Eurogrupo. El Eurogrupo, la Comisión y el BCE analizarán si el país reúne los requisitos para recibir la ayuda y si son necesarias medidas correctoras por parte de ese país. A partir de ese análisis, los miembros del Eurogrupo, por unanimidad, decidirán sobre la propuesta del fondo de rescate de facilitar esa línea de crédito, su tipo, cantidad y duración. Habrá un Memorando de Entendimiento y un acuerdo del fondo de rescate, como ha ocurrido con el rescate bancario. La Comisión, en colaboración con el BCE, llevará a cabo una vigilancia reforzada sobre el país en cuestión e informará trimestralmente al Eurogrupo. Si el país se desvía de sus compromisos, los miembros del Eurogrupo podrán cerrar la línea de crédito y forzar al país a pedir el rescate total. La iniciativa de la activación efectiva de la línea de crédito corresponde al país en cuestión, que debe avisar al fondo de rescate al menos con una semana de antelación de que se dispone a usar el dinero. El importe máximo de cada tramo debe estar fijado previamente, en el momento de concederse la línea de crédito. Y para poder usar los fondos, deberá cumplir las condiciones del Memorando.
La visión está sostenida en la generación de soluciones inteligentes.


Acciones europeas suben a máximos de seis meses

Credito:
Reuters

Londres - Las acciones europeas treparon este jueves y el índice clave de la zona euro tocó máximos de seis meses por la buena recepción de los inversionistas al plan del Banco Central Europeo para comprar bonos de deuda soberana de países en problemas.
El ánimo de los inversionistas fue respaldado también por sólidos datos de la economía estadounidense.
El índice de acciones líderes de la zona euro subió 3.2% a niveles no vistos desde marzo, después de que el BCE acordó lanzar un programa de compra de bonos potencialmente ilimitado para contener los costos de financiamiento.
El índice de acciones paneuropeo FTSEurofirst 300 cerró con un alza de 2.2% a 1,103.36 puntos.
Las principales bolsas europeas terminaron en números verdes:

  • FTSE 100 de Londres +2.11%
  • CAC 40 de París +3.06%
  • DAX de Alemania +2.91%
  • IBEX de España +4.91%
  • FTSE MIB de Italia +4.31%
  • ATG de Grecia +0.58%
  • SMI de Suiza +1.60%
  • PSI 20 de Portugal +2.43%

mardi 28 août 2012

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Europa pone fechas para discutir el futuro del euro

La primera cita será la reunión del Banco Central Europeo prevista para el próximo día 6



Las instituciones económicas europeas están elaborando el calendario que definirá las soluciones comunes a la crisis de deuda y el futuro de la moneda única. La primera fecha marcada es la del próximo 6 de septiembre, cuando el Banco Central Europeo (BCE) tratará de los detalles de su intervención en el mercado de deuda anunciada por su presidente, Mario Draghi, el pasado 26 de julio. La siguiente cita será el día 14, cuando los ministros de Finanzas de la zona euro se encuentren en Chipre.
La Comisión Europea, por su parte, confirmó ayer que el informe de la troika formada por el FMI, el BCE y la propia Comisión sobre Grecia no estará listo hasta finales de septiembre o principios de octubre, tal y como había avanzado el presidente del Eurogrupo, Jean-Paul Juncker. Según su portavoz de Asuntos Económicos, Simon O'Connor, la fecha definitiva dependerá “del progreso que se haga sobre el terreno”. La canciller alemana, Angela Merkel, ha indicado en varias ocasiones que del informe de la troika dependerá el rumbo que tome Europa con respecto a Grecia.
El alemán Jörg Asmussen, uno de los seis miembros del Comité Ejecutivo del BCE, dijo ayer en una reunión en Hamburgo que los detalles técnicos y operativos de la compra de deuda están “en elaboración”. Asmussen afirmó que “los mercados están poniéndole precio a una ruptura de la zona euro” y que toda intervención del BCE tiene que ir paralela a una intervención similar de los fondos de rescate europeos.

Tipos "sostenibles"

El vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Finanzas, el finlandés Olli Rehn, cree que España debería poder disfrutar de tipos de interés “sostenibles” si prosigue por el camino de las reformas y se concreta el apoyo del BCE.
En una respuesta escrita a la eurodiputada austríaca Angelika Werthmann, escrita el pasado día 16, Rehn indicó que España “ha hecho buenos progresos”, como demuestran el aumento de las exportaciones y la reducción del déficit en cuenta corriente.
Ante las dudas de la euroescéptica Werthmann, el comisario afirmó que los mecanismos europeos de ayuda a los estados en apuros serán “suficientes” si estos países cumplen con los programas de reformas anunciados.


 

mardi 31 juillet 2012

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Monti y Hollande se comprometen a “todo” con tal de garantizar el euro

El líder italiano visitará el jueves Madrid y asegura que “empieza a ver la luz al final del túnel”

El presidente de Francia, Franois Hollande, y el primer ministro italiano, Mario Monti, han hecho este martes un claro llamamiento en favor de la eurozona, al tiempo que han defendido que ha habido "progresos significativos" en las últimas semanas tras los acuerdos de la cumbre europea de junio. En este sentido, Hollande ha destacado tras una comida de trabajo con Monti en El Elíseo que ambos están dispuestos a "todo" para que las decisiones de este Consejo Europeo se apliquen, y para que la eurozona "sea defendida, preservada, consolidada y podamos trabajar por su integridad".
Los dos mandatarios consideraron también que el apoyo a la continuidad de la moneda única mostrado por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, o por la canciller alemana, Angela Merkel, es "señal de que la zona euro quiere preservar lo que representa, es decir, una moneda única capaz de dar a Europa coherencia y un proyecto". El primero de ellos logró, de hecho, aplacar de forma temporal las tensiones en los mercados al advertir hace unos días de que está listo para hacer lo que sea necesario por la eurozona. "Y créanme, será suficiente", añadió.

Los principales líderes de la eurozona están inmersos estos días en una intensa ronda de contactos con vistas a analizar la puesta en marcha de los acuerdos europeos. A finales de junio, en el Consejo Europeo al que han hecho referencia Hollande y Monti, los países de la UE flexibilizaron las condiciones para que los países en apuros puedan acudir a los fondos de rescate para que estos compren su deuda o para que puedan solicitar líneas de crédito preventivas.
En la misma línea que con Hollande, Monti y Merkel también se comprometieron el pasado sábado "a hacer todo lo posible para proteger la eurozona y a aplicar con rapidez las medidas acordadas en junio por los líderes europeos”. Para cerrar el círculo, se espera con expectación la reunión del Consejo ejecutivo del BCE prevista para este jueves y en la que el instituto emisor analizará la evolución de la crisis. De hecho, no se descarta que pueda tomar nuevas medidas tras las palabras de Draghi.
Antes del encuentro, Monti se había mostrado muy optimista hasta el punto de que había augurado que Italia y el resto de países europeos bajo presión, como España, verán pronto la “luz al final del túnel”. El dirigente italiano, que el sábado habló con Merkel, ha iniciado este martes una minigira por las principales capitales del euro que después de París, le llevará el miércoles a Helsinki y, el jueves, hasta Madrid, donde se entrevistará con el presidente español, Mariano Rajoy. Precisamente, sobre su homólogo, Monti ha destacado en una entrevista a Rai Radiouno que "ha hecho y hará cosas valientes e importantes".
Sin embargo, preguntado sobre si con estas palabras avanzaba que España pedirá el rescate total, tal y como especulan los mercados, o que él mismo iba a pedírselo a Rajoy en su cita del jueves para evitar la extensión de la crisis, Monti ha negado que ese sea el objetivo del viaje. "No tengo consejos específicos que darle salvo que él (Rajoy) me los pida, pero creo que es importante ayudarse entre todos en Europa y superar esas diferencias que pone la geografía y muchas veces los prejuicios. España e Italia tienen muchísimo trabajo que hacer juntos", ha asegurado. El Gobierno español, por su parte, rechaza tajantemente que el rescate total sea ni siquiera una opción.
"Es un túnel, pero el final está empezando a iluminarse. Nosotros y el resto de Europa nos estamos acercando al final del túnel", ha defendido Monti. Según ha argumentado, el factor esencial para superar la oscuridad han sido las "muy importantes" decisiones adoptadas por los líderes de la UE a finales de junio para atajar la crisis de deuda.
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La Bolsa cae un 0,94% y la prima sube a 546 puntos por las dudas sobre la deuda

El Ibex se sitúa en 6.737,1 puntos tras borrar las ganancias de la mañana

La rentabilidad del bono español a 10 años sube hasta el 6,749%

 
 
 
El efecto balsámico que desde el pasado jueves ha impulsado las cotizaciones bursátiles y ha animado —ligeramente— la demanda en el mercado de deuda soberana se ha ido agotando a lo largo de la jornada, a medida que aumenta el escepticismo ante la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) compre deuda soberana de España e Italia para aliviar sus costes de financiación.
El Ibex, que ha iniciado el día con un leve avance del 0,75%, tras anotarse ayer un alza del 2,78%, ha ido ampliando la subida durante la mañana hasta tocar un máximo diario en los 6.913,7 puntos, lo que supone una subida del 1,64%. Sin embargo, por la tarde las ganancias han desaparecido hasta hace caer en números rojos al indicador, que se ha llegado a dejar un 1,63% respecto a su cierre de ayer. El indicador ha cerrado la sesión con una caída del 0,94%, en 6.737,1 puntos.

Bankia (+8,42%), Grifols (+4,15%) y Bankinter (+3,79%) se han anotado los mayores avances, mientras Repsol (-3,7%), Inditex (-3,14%) y Mapfre (-2,5%) han sido los valores que más han perdido.
Las primeras horas de la sesión han estado marcadas por el anuncio de resultados empresariales. BBVA ganó 1.510 millones en la primera mitad del año, un 35,4 % menos que en el mismo periodo de 2011, tras efectuar dotaciones por importe de 1.434 millones. Aún debe provisionar más de 3.200 millones de euros para sanear su riesgo inmobiliario. Ha caído un 0,86% en Bolsa. El grupo de hemoderivados Grifols ganó 133,5 millones de euros en el primer semestre del año, un 591,7% más que en el mismo periodo del año anterior gracias a la compra de la norteamericana Talecris en junio del año 2011.
En el mercado de deuda soberana, la prima de riesgo, diferencial de rentabilidad entre el bono español a 10 años y su equivalente alemán, se ha mantenido buena parte de la mañana en torno a los 525 puntos básicos (5,25 puntos porcentuales), tras terminar la sesión de ayer en 523, pero ha enfilado la tarde con un alza que la ha llevado hasta los 549 puntos, pero terminar en día en 546. Con esa evolución, los inversores han pasado a exigir a la deuda soberana a 10 años una rentabilidad del 6,749%.

La tensión que se mantiene sobre la deuda soberana, según los analistas, es síntoma de que los inversores están moderando sus expectativas sobre una posible compra de bonos por parte del emisor del euro, algo a lo que se resiste el Bundesbank. De hecho, la rentabilidad del bono alemán a 10 años, que ayer subió hasta el 1,428%, hoy ha vuelto a ceder y se sitúa en torno al 1,318%, lo que supone que se han reanudado las compras de estos activos, que se consideran seguros. El precio y la rentabilidad de los bonos se mueve de forma inversa, de manera que si el primero aumenta la segunda disminuye y viceversa.
Las Bolsas europeas apenas se mueven respecto a sus cierres de ayer y han acogido con mínimas variaciones algunos resultados de grandes empresas, que han defraudado las expectativas de los inversores. A primera hora de la tarde, Londres cedía un 0,33%, París avanzaba un 0,04%, Fráncfort un 0,43% y Milán un 0,43%.

El banco suizo UBS se anotó en el segundo trimestre una caída en su beneficio neto del 58%, hasta 425 millones de francos suizos, y registró pérdidas en su actividad de banca de inversión. El beneficio del Deutsche Bank, el mayor banco alemán, también cedió un 46% entre abril y junio, hasta 650 millones de euros, debido a un retroceso del 63% en las ganancias de banca de inversión. La petrolera británica BP, la segunda mayor de Europa, también ha decepcionado, tras anunciar unas pérdidas de 1.385 millones de dólares en el segundo trimestre, frente a unas ganancias de 5.718 millones el año pasado. Bayer, por el contrario, ha aumentado sus previsiones de ingresos y beneficios para este año, tras anotarse un Ebitda de 2.170 millones de euros, un 6,7% más.

La decepción también ha llegado de Estados Unidos. Varios indicadores macroeconómicos positivos conocidos hoy alejan la posibilidad de que la Reserva Federal adopte nuevos estímulos monetarios en la reunión de dos días que inicia hoy el el Comité de Mercado Abierto, órgano encargado de formular la política monetaria estadounidense. El gasto de los consumidores no registró cambios en junio, tras haber cedido un 0,1% el mes anterior; los precios de la vivienda cayeron en mayo menos de lo esperado; y la confianza de los consumidores aumentó en julio por primera vez en cinco meses.
Se espera que la Reserva Federal anuncie mañana, como mucho, un compromiso de mantener el tipo oficial del dinero en Estados Unidos cerca de cero hasta más allá de finales de 2014, que es el horizonte marcado hasta el momento. Por el contrario, la mayor parte de los economistas sondeados por Bloomberg no cree que la institución que preside Ben Bernanke anuncie mañana un nuevo programa de compras de activos a largo plazo y que, más bien, esa decisión se dejará para la cita de política monetaria del 12 y 13 de septiembre.

Pero más expectación, si cabe, crea la reunión que mantendrá el Consejo de Gobierno del BCE del jueves, tras las declaraciones efectuadas la semana pasada por Mario Draghi, en las que aseguró que la institución que preside está dispuesta a hacer "lo que haga falta" en defensa del euro y que ello implica actuar sobre las primas de riesgo si son tan elevadas que "entorpecen el funcionamiento del canal de transmisión de la política monetaria" del BCE.

Sus palabras han caído como agua de mayo entre los inversores, que ven detrás de ellas la voluntad de comprar títulos para relajar los costes de financiación que asfixian a España e Italia. Angela Merkel, François Hollande y Mario Monti han replicado la declaración de Draghi y ayer fueron el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, quienes, tras reunirse en la isla alemana de Sylt, alabaron las reformas emprendidas por España e Italia.
El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, confirmó durante el fin de semana a medios alemanes y franceses que el fondo de rescate europeo en vigor, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), está dispuesto a actuar conjuntamente con el BCE.

lundi 30 juillet 2012

La visión está sostenida en la generación de soluciones inteligentes.

El BCE y el fondo de rescate actuarán juntos para ayudar a España e Italia

Juncker anuncia las medidas “en un momento crucial”. “Ya no hay tiempo para reflexionar”, dice

Merkel y Monti acuerdan actuar con "rapidez"

El ministro alemán de Finanzas cree que España no necesitará una intervención total

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Europa atraviesa “un momento crucial” y “no hay tiempo que perder” para salvar al euro y superar la crisis de la deuda. Para ello, Europa está dispuesta “a utilizar todos los medios para mostrar que protege su estabilidad financiera”. Así lo expresó ayer el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, quien reveló cuál será el camino para despejar las dudas: una acción conjunta del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Europeo de rescate (FEEF) para comprar deuda soberana de los países en problemas en los mercados secundarios.

“No quiero estimular el apetito de los mercados, pero como dijo Mario Draghi —presidente del BCE—, eso se traducirá en resultados”, agregó Juncker en una entrevista a los diarios Le Figaro y Süddeutsche Zeitung.El fondo europeo de rescate podrá comprar deuda soberana solo si lo solicita un Estado. Por eso, todas las miradas se giran hacía España e Italia. Las palabras de Juncker abren las puertas a una de las opciones que los analistas señalan como la más probable: que el BCE reactive su programa de compra de deuda en el mercado secundario a la vez que el fondo de rescate compra deuda soberana en el primario.
La gula de los mercados se muestra especialmente voraz con España, ahogada por una prima de riesgo que dispara los costes de su deuda. “Nuestra voluntad ahora es la de separar el riesgo de Estado y el riesgo bancario. Se han puesto a disposición [de las autoridades españolas] hasta 100.000 millones para conducir a los bancos españoles hacia aguas más tranquilas”, dijo Juncker, al ser preguntado sobre si el Eurogrupo tiene una solución para España.
“El tema se resolverá. No vamos a arrodillarnos ante los falsos médicos de los mercados. Eso cuenta también para Italia”, advirtió Juncker al diario galo. Alabó los duros ajustes que ha emprendido el Gobierno para atajar el déficit: “España consolida sus finanzas públicas y se reforma” algo que ven todos los dirigentes europeos.
Europa se enfrenta a una semana importante para su futuro. La apretada agenda de los principales líderes europeos hace prever una maniobra del Banco Central Europeo en su reunión del próximo jueves —como ha deslizado Juncker— para disipar de una vez por todas las dudas crecientes que se ciernen sobre el euro y que tienen su epicentro en España e Italia. Sobre todo después de las balsámicas palabras pronunciadas la semana pasada por el presidente de la institución bancaria, Mario Draghi, que se comprometió a hacer todo lo necesario para asegurar la supervivencia del euro, lo que produjo un efecto relajante en los mercados [“creánme, será suficiente”].
Por una vez parece que Europa camina al mismo son. La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro italiano, Mario Monti, se sumaron a la estrategia del presidente del BCE. Ambos líderes mantuvieron el sábado una conversación telefónica sobre la situación de la zona euro, según explicó ayer en un comunicado el Gobierno italiano. “Se han comprometido a hacer todo lo posible para proteger la eurozona y a aplicar con rapidez las medidas acordadas en junio por los líderes europeos”, precisó en otra nota el Ejecutivo alemán. En el consejo del Eurogrupo celebrado en junio se acordó, entre otras medidas, facilitar el uso de los fondos de rescate europeos para comprar deuda de países bajo presión en los mercados.
El Gobierno de Rajoy rechaza tajantemente que vaya a solicitar cualquier tipo de rescate, incluso que el fondo de estabilidad europeo (EFSF) compre deuda. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, negó ayer tal posibilidad en una entrevista publicada en el dominical de Die Welt. “No hay nada cierto en esas especulaciones. Las necesidades financieras de España a corto plazo no son tan grandes y el paquete de ayuda de 100.000 millones [para sanear la banca] es suficiente”, dijo el ministro más europeísta del gabinete de Merkel.
En la entrevista, el ministro de Hacienda alemán volvió a expresar su confianza en que la economía española repuntará sin necesidad de una intervención total. “Las necesidades de financiación de España no son muy grandes a medio plazo”, dijo. Reconoció, además, que los altos intereses “son dolorosos y provocan muchas inquietudes”, pero agregó: “El mundo no se acaba porque haya que pagar un par de puntos porcentuales más de intereses en unas cuantas subastas de deuda”.
Lo cierto es que los mercados, con la prima de riesgo en máximos, están ahogando a España e Italia. El calendario está en el alero y depende en buena medida de los pactos que se forjen en los próximos días. La incógnita es si el Gobierno pedirá finalmente algún tipo de rescate y si se precipitará esta misma semana, con una agenda europea repleta de citas y un ambiente de lo más cargado, o si España optará por un plazo más holgado, aprovechando el colchón de liquidez que aún conserva el Tesoro, para asegurarse de que no hay condiciones extra, pero también por las dificultades para reunir al Eurogrupo y acordar los detalles con rapidez. La jugada es fundamental para Madrid, pero también para Roma, con ambos países obligados a dar señales claras para garantizarse que el BCE reactiva las compras de deuda u otras medidas extraordinarias. La opción más probable, según las fuentes consultadas, es que el fondo europeo intervenga en el mercado primario (las emisiones del Tesoro) y el BCE en el secundario (negociación de los bonos en el mercado), en un golpe de mano decisivo para atajar la crisis existencial del euro.
La agenda viene cargadísima. Hoy, el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, se reunirá con el ministro alemán Wolfgang Schäuble y con Draghi. Geithner ha sido tradicionalmente duro con la actitud de Alemania y del BCE en la gestión de la crisis. El martes es el plazo límite para que España presente su presupuesto bienal 2013 y 2014, esencial para conseguir que la intervención del fondo de rescate, si finalmente se produce, no conlleve nuevas condiciones fiscales. Ese mismo día, el primer ministro italiano, Mario Monti, se verá con Schäuble. Monti, además, visitará Madrid el próximo jueves, donde tratará de buscar una posición conjunta con Rajoy para hacer frente a la situación y convencerle de que pida la intervención del fondo de rescate, como quid pro quo para que el BCE cumpla con su parte, según fuentes europeas. Italia podría seguir ese mismo camino más adelante, en otoño, una vez Monti se asegure de que esa jugada no provocará una crisis política. El jueves, en cualquier caso se destaparán muchas de esas cartas, con la esperadísima reunión del BCE.

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Estados Unidos apoya los esfuerzos europeos para salvar el euro

Geithner y Schäuble llaman a la cooperación internacional para superar la crisis

El secretario del Tesoro y el ministro de Finanzas alemán valoran las medidas en España

Geithner y Schäuble, en un momento de su entrevista. / PATRIK STOLLARZ (AFP)

El ministro alemán de Finanzas, el democristiano Wolfgang Schäuble (CDU), departió este lunes sobre la crisis del euro con su homólogo estadounidense Timothy Geithner. La reunión “informal” interrumpió las vacaciones de Schäuble y tuvo lugar mientras en Alemania aumentan las tensiones sobre la estrategia para salir la crisis. Estados Unidos da así su apoyo a las medidas europeas para defender el euro y tratar de contener la crisis europea, que está lastrando también la recuperación económica de Estados Unidos y amenazando las posibilidades del presidente, Barack Obama, de ser reeelegido.
El jueves pasado, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi anunció en Londres que el BCE hará “lo que sea necesario” para estabilizar la Moneda Única europea y añadió: “créanme, será suficiente”. Estas palabras se interpretaron como el anuncio de una próxima compra de bonos soberanos de los países en crisis, como España, por parte del BCE. La resistencia contra esta medida ha cristalizado estos días en los medios y en los partidos conservadores alemanes.
Tras la reunión con Schäuble, Geithner viajará a Fráncfort para reunirse con el presidente del BCE, Mario Draghi
Con solo dos frases, Draghi rebajó la presión sobre la deuda española y reactivó las bolsas europeas, hundidas desde hacía semanas. También desató una ola de críticas en Alemania, donde los pasados programas de compra de deuda soberana encontraron una enorme resistencia. El BCE no ha comprado bonos desde el mes de marzo, pero se espera una nueva decisión al respecto en la próxima reunión de su Consejo de Gobierno, que tendrá lugar el primer jueves de agosto. Los analistas esperan que reactive la compra o presente nuevos mecanismos para aliviar los problemas de financiación de España e Italia.
El estadounidense Geithner ha sido un partidario acérrimo de que Europa tome medidas más expansionistas para luchar contra la crisis. Los partidos de centro-derecha que conforman el Gobierno alemán defienden justamente la posición contraria. Las voces críticas parten sobre todo en el partido liberal FDP. Los socios minoritarios de la coalición de que preside Angela Merkel, vapuleados en todas las encuestas, buscan a menudo la atención de los votantes con veleidades euroescépticas. El partido las deja de lado cuando les exige la disciplina de Gobierno, como en el caso del rescate bancario español o la contribución alemana a los fondos de rescate.
Los medios conservadores alemanes también pusieron el grito en el cielo por las palabras de Draghi. El diario Die Welt, en la vanguardia del alarmismo, acusó al BCE de haberse convertido en “un caballo de Troya” en Fráncfort. Los liberal-conservadores alemanes consideran que los programas de compra de deuda soberana en los mercados secundarios vulneran los tratados europeos. La receta contra la crisis, defienden, es solo la austeridad. Aducen que los 17 Estados de la Eurozona estipularon que el BCE no financiará a ningún socio en dificultades. Mientras, Alemania se financia con intereses minúsculos en los mercados financieros. La triple A de su calificación de riego le asegura la preponderancia como valor refugio.
Geithner también ha mantenido una conversación telefónica con su homólogo francés en la que elogiaron los esfuerzos de los países europeos para salir de la crisis
Tras reunirse con Schäuble en Sylt, que es un destino vacacional muy apreciado las clases acomodadas procedentes de Hamburgo, Geithner viajó a Fráncfort para reunirse con Draghi. Además, el secretario del Tesoro de Estados Unidos mantuvo una conversación telefónica con el ministro de Economía y Finanzas francés, Pierre Moscovici. En un comunicado enviado esta tarde, Geithner asegura que conversaron sobre "los esfuerzos que se están realizando en Europa para asegurar la estabilidad financiera, conseguir una mayor integración económica y promover la recuperación en la zona euro".
Después de su encuentro con Draghi, también planea ver al jefe del Banco Central Alemán (Bundesbank) Jens Weidmann, que es el más notorio opositor a que el BCE vuelva a comprar deuda. Como jefe del Bundesbank también tiene asiento (uno de los más influyentes) en el Consejo de Gobierno del BCE.
Los que proponen la reactivación del programa de compra aspiran a evitar que España pierda la capacidad de financiarse por su cuenta en los mercados financieros y tenga que recurrir a un rescate total de su economía como el que ya obtuvieron a cambio de una intervención Grecia, Portugal e Irlanda. Se teme que los fondos de rescate, de los que sólo está operativo el EFSF, sean incapaces de financiar a España. Pero sobre todo hay temor de que Italia sea la próxima en quedarse sin crédito. Si ya hay dudas sobre la capacidad de rescatar a España, un rescate italiano superaría todas las capacidades europeas.
En Alemania, sin embargo, cunde el temor a que la compra masiva de deuda sirva solo para retrasar y encarecer los rescates. Desde el punto de vista de Weidmann, solo las reformas estructurales servirán para ahuyentar definitivamente la crisis. Lo demás, según ha repetido la propia canciller Merkel desde principios de año, no es más que fuego de rastrojos incapaz de poner en marcha la economía. También se repite a menudo que estas medidas podrían alentar la inflación por encima del 2% que se considera óptimo para la Eurozona.
En Alemania se habla ya de un “duelo al sol” entre Draghi y Weidmann, antes de que ambos se vean las caras el jueves en la reunión del Consejo del BCE. Weidmann no está solo en sus convicciones: el ministro de Asuntos Europeos del land de Hesse Jörg-Uwe Hahn, del partido liberal FDP, pide al Gobierno que se querelle contra el BCE ante la Corte Europea de Luxemburgo. Políticos como Hahn solo defienden la tan cacareada independencia del BCE cuando el banco emisor hace lo que a ellos les parece bien.